Ser pobre en Colombia es una cuestión de fé

Ser pobre en Colombia es una cuestión de fé

Algunos piensan que el gobierno está utilizando el “índice de pobreza multidimensional de Oxford” para remediarla y otros creen que es para evadir su responsabilidad. Lo cierto es que los ingresos se dividen por el número de miembros de una familia y en Colombia la mayoría de ellas están compuestas por cinco o más personas. En otras palabras, pareciera que Planeación Nacional y las Farc están de acuerdo en que todo colombiano que come más de una vez al día es rico.

Porque con éstos indicadores los pobres son de clase media y los ricos también, aunque entiendo que definir la línea de pobreza de cualquier país es una compleja cuestión ética, política y técnica, que siempre termina en sesgos y juicios de valor. Pero no creo que los economistas del Banco Mundial, los genios de Oxford y los peritos de Planeación Nacional, sepan cuánta plata necesita una familia colombiana para vivir dignamente.

Lo grave del asunto, es que no se sabe qué va a pasar con las familias colombianas, que según Planeación Nacional ya no son pobres pero que necesitan la asistencia del Estado, aunque la pobreza no se deba combatir con subsidios o con mayor endeudamiento como actualmente pasa en Colombia. En todo caso, la pobreza es el resultado del histórico fracaso de las políticas públicas, de la ausencia de políticas sociales y del manejo de la economía por parte de los Chicago Boys… Porque no me cabe la menor duda de que los indicadores de Planeación Nacional, tendrán efectos en las políticas públicas del gobierno del presidente Santos, aunque él confunda las políticas sociales, empleando siempre un lenguaje “políticamente correcto”.

Lo que no sé es si las cifras de pobreza en Colombia mejoraron por la metodología o por las políticas públicas de los últimos 9 años, porque muy pocos le entendieron a Planeación Nacional. Por eso, esos señores deben renunciar, pero no por los resultados, sino por la falta de claridad para explicárselos a los colombianos de carne y hueso. Y eso en algo explica el disgusto del vicepresidente Angelino Garzón, aunque la discusión haya debido darse internamente con el equipo de gobierno y no por los medios de comunicación. Unos dicen que Angelino está siendo desleal con el gobierno y otros opinan que está siendo coherente con sus convicciones y principios.

Sin olvidar a quienes alegan que la lealtad de un servidor público es con los ciudadanos y no con el gobierno del que se hace parte. Pero Angelino encontró nuevamente una oportunidad política para favorecer su propia agenda y sin ser propositivo, le demostró a Borges que ser pobre en Colombia sí es una cuestión de fe…

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