Si son las 8 en Bogotá son las 10 en Buenos Aires

Si son las 8 en Bogotá son las 10 en Buenos Aires

Cuando uno ve canales de viajes, donde toda la gente tiene una sonrisa de oreja a oreja y solo dicen que viajar a tal lugar les cambió la vida, uno como que cree pero no mucho. Igual es televisión y fácilmente pueden hacerlo para ganar televidentes y turistas. Pero saliendo solo por cuatro días de Colombia me di cuenta que muchas cosas de esas, son verdad, es más, se quedan cortos en cuanto a vender destinos a nivel mundial.

Hacia las 6 de la mañana llegué al aeropuerto el Dorado, todo estuvo tranquilo, el viaje desde Cali fue sin ningún tipo de turbulencia, el único inconveniente fue que cuando aprendí a usar la pantalla táctil del avión para ver un capitulo de Glee, ya nos anunciaban que aterrizábamos en Bogotá (uno medio indio y eso tan moderno, debería tener instrucciones a un lado).

Después de casi seis horas ya en Argentina, en el aeropuerto de Ezeiza me sentía raro, por un lado con la adrenalina a mil por hacer muchas cosas, pero también sentía que ser Colombiano y como mínimo sudamericano, era como ser viajero de segunda, lo digo por la fila tan impresionante que teníamos que pasar los de este lado. Los Canadienses, australianos y gringos iban casi por una alfombra roja, les daban un coctelito de bienvenida y los llevaban en scooter. Solo el comentario que me retumbaba desde el avión, cuando el piloto nos explicaba con plastilina que en Buenos Aires eran dos horas más que en Bogotá, me hacia el rato más agradable. “Bienvenidos a Buenos Aires, recuerden que son dos horas más en su reloj, es decir si en  Bogotá son las 8, acá son las 10, es decir dos horas más sumadas al horario Colombiano, es decir….” fue único, me sentí como en primaria, solo falto que saliera Elmo y Abelardo y nos cantaran la canción de las dos horas más.

Ya en Buenos Aires la gente cuando se daba cuenta que mis amigos y yo éramos colombianos, nos trataban de la mejor manera, todo parecía tan simple, tan local, algunas veces ni se percataban que éramos extranjeros. Las clases de ESPN y FOXSPORTS todos los días como que nos han vuelto muy parecidos.

Bajar al subte, caminar la plaza de mayo, buscar monedas de un peso para montarse a un bus si no te toca en taxi, ir a once (que es como el centro, un poco más ordenado) a conseguir cosas baratas, son momentos únicos, momentos que te hacen acordar de esas personas que veías en televisión dando el testimonio que les cambio la vida, ves como estar en otra cultura, defenderte como todos y valorar momentos y espacios como nadie, te llenan de calma y  puede sonar un poco arribista, pero también de mucha sabiduría (Yo por lo menos aprendí que son dos horas más en Buenos Aires).

Como ya me sentí vendiendo un producto y a punto de darles un numero para que ¡llamen ya!, solo queda decir que si en los canales de tv mostraran la mitad de lo bueno que es viajar, y lo educativo que resulta, aprenderíamos que en las experiencias está verdaderamente el conocimiento para cambiar nuestro entorno. Dentro, puede ser más de lo mismo.

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