Soñar no cuesta nada

Soñar no cuesta nada

Cuando empezamos a vivir y a explorar el mundo, nacen esos sueños que nos hacen sonreír; nos visualizamos iguales a nuestros padres, imitamos personajes de  televisión, decimos que seremos médicos, bomberos, modelos y hasta cantantes.

A medida que vamos creciendo se incrementan las ganas de triunfar y el deseo  de conseguir dinero, para poder ayudar a nuestros padres y a las personas necesitadas.

Al llegar a una edad madura comenzamos a ver de cerca ese deseo por cumplir nuestros sueños, ese gran objetivo y reto por hacer realidad lo que una vez de niños imaginamos en nuestro mundo de fantasías

Sin embargo para muchos esos sueños se convierten en frustraciones, porque los ven imposibles de alcanzar y se dan por vencidos sin haber dado ni siquiera la pelea. Para otros el reto es latente, el hecho de verte realizado es una inspiración para salir adelante.

Precisamente un claro ejemplo y orgullo patriota de que los sueños se hacen realidad es el pesista y medallista Oscar Figueroa, quien en los presentes Juegos Olímpicos de Londres, después de dos intentos fallidos y de mostrar su perseverancia, logró su objetivo; poner muy en lo alto la bandera de nuestro país y colgar en su pecho una merecida presea de plata.

Figueroa también lo había intentado cuatro años atrás en los pasados Juegos de Beijing donde su sueño se vio opacado tras una lesión en una de sus manos; no obstante las ganas de salir adelante hicieron que se prepara muy bien para alcanzar el tan anhelado sueño olímpico.

Definitivamente soñar no cuesta nada, por más que este deportista se enfrentara a muchos que parecían ser mejores que él, lo logró y hoy regresa al país con su sueño alcanzado, como un héroe aplaudido y admirado por muchas personas que se sienten orgullosas de él.

Para muchos es difícil cumplir sus sueños, el camino de la derrota es más fácil; el decir “yo no puedo” se convierte en “pan de cada día”. Y sí, no es fácil, pero hay que tomar esto como ejemplo; las cosas no llegan por si solas, debemos esforzarnos, y tener “pies de plomo” para alcanzar lo que deseamos.

En resumen, no es cuestión de sonar muy moralista o chapada a la antigua, es cuestión de decirles ¡jóvenes, en nuestras manos está el futuro, en nosotros está el luchar por lo que queremos! En ti y en mí están esos sueños.

Ahora bien, si la idea es cambiar muchas de las cosas malas de este país, una forma es la perseverancia, es de no tomar el camino fácil; muchos de los problemas de pobreza, robo, drogadicción, alcoholismo, suceden porque no luchamos por lo que queremos, porque nos conformamos con lo poco que podemos alcanzar. El reto y sueño es cambiar la cara de este país. Hagamos que eso sea posible haciendo ese gran sueño una realidad.

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