Teorías de conspiración

Teorías de conspiración

Hace poco el primer hombre que pisó la Luna dejó este planeta y sus pasos están ahora en el más allá. No hay más que admiración para el primer astronauta en clavar la bandera gringa en nuestro único satélite y quien ha pasado a la historia y será recordado para siempre.

Al buscar la noticia en internet, no deja uno de toparse con teorías de conspiración y toda clase de argumentos, algunos más tontos que otros, sobre la gran farsa que se supone fue la llegada del hombre a la Luna en 1969. Quienes exponen sus argumentos de la mejor manera son bastante convincentes, y lo hacen a uno pensar. ¿Realmente habremos llegado a la Luna? ¿Qué tan cierta será la historia que nos han contado, mostrado en películas o escrito en libros?

Que la tecnología no era lo suficientemente avanzada para semejante viaje, que si la sombra, que si la iluminación, que la bandera no puede ondearse porque en la Luna no hay aire, que si esto o aquello, he escuchado miles de historias de tantas conspiraciones que he llegado a dudar de la certeza que tenemos sobre nuestros conocimientos, nuestra historia como raza humana y de los logros de los que nos sentimos orgullosos.

Y no es sólo el tema del viaje del Apolo 11; de cada hecho histórico podemos encontrar en internet –sin hacer una búsqueda muy exhaustiva- miles de teorías conspirativas, para cada hecho sucedido a la humanidad. “La caída de las Torres Gemelas fue planeada por el gobierno”, “Osama Bin Laden está vivo”, “Hitler está escondido en Argentina”, “La toma del Palacio fue un plan del gobierno de turno”, “María Magdalena fue la esposa de Jesús pero la Iglesia lo ha ocultado” y muchas historias más son las que han llegado hasta los oídos y los ojos de algunas personas, que con su vivaracha imaginación han ido aumentando cada vez más estas historias, que pueden ser verdad, pero que de ser ciertas, pierden credibilidad por la forma como son contadas, con su tono irónico y de “increiiiible pero cierto”.

Aunque la veracidad de algunas de estas historias llega a ser demostrada con profundas investigaciones realizadas por entes importantes, otras teorías son tan ridículas que pasan desapercibidas y desaparecen con el tiempo, no sin antes hacernos reír un rato y perder el tiempo en el Twitter o el Facebook, valioso tiempo de estudio o trabajo que no podremos recuperar jamás.

Así que la próxima vez que me encuentre con alguna historia que me parezca tan estúpida como para que me saque una sonrisa, voy a dejar de perder el tiempo y a tratar de no seguir el ejemplo de aquellos con la imaginación más volada y la mayor cantidad de tiempo libre. Le aconsejo a usted, señor lector, que se evite la molestia de leer miles de teorías de conspiración, que sólo le servirán como entretenimiento pero en realidad no le aportarán nada; así tal vez el señor Neil Armstrong pueda descansar en paz sabiendo que nadie le quita el mérito a la obra de su vida.

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