Tres mil pesos para el resto de la vida

Tres mil pesos para el resto de la vida

Hemos visto como miles de personas en Europa se unen a lo que se conoce como el movimiento de los indignados. Estas por lo general son personas de estratos medios que habiendo tenido acceso a algunas cosas en el pasado (trabajo estable, una casa o apartamento propio, uno que otro lujo) hoy no tienen nada y viven del cheque de asistencia social que les da el Estado.

La mayoría culpa al sistema de mercado de su desgracia, siente que ha sido engañado y vive con esa amargura de haber tenido y no tener. Si hay algo peor que nacer pobre es haberse vuelto pobre.

En Latinoamérica aun no hay indignados, en parte porque aquí es menos la gente que ha tenido y dejado de tener, aquí nunca hemos tenido nada; en parte porque  nuestra protesta social ha sido criminalizada, aquí a los que se han indignado de a mucho los han desaparecido o los han matado.

En la cultura de los latinoamericanos el aguantar es una cualidad de los pueblos, no hay lideres que aglutinen el descontento social, todos vivimos de un día a otro dado gracias a Dios de que el banco no nos ha quitado la casa, o de que, aun que mal pago, tenemos trabajo.

Hace falta una clase social que se quiera indignar, que al hacerlo no firme su sentencia de muerte, pero esa clase social simplemente no existe, o esta enajenada al entretenimiento tecnológico.

Aquí hemos aprendido a vivir todos los días con tres mil pesos para el resto de la vida, viendo donde dar el siguiente sablazo: como decía Henry Miller, pero nuestra conciencia de grupo de clase es inexistente, solo somos los ricos, los pobres y los narcos, o los que con el narcotráfico han dejado de ser pobres. Tengo que confesar que si hubiera sido un poco más valiente me habría metido de narco, pero seguro estaría muerto ahora.

A todo esto aparece una alternativa: que se genere una masa crítica suficiente para poder cambiar el funcionamiento de las cosas, que esa masa crítica busque poder político y que entienda que de su rebeldía depende su supervivencia en estos tiempos apocalípticos.

De nada servirá protestar si no se vota, de nada sirve votar si no se protesta. Esa es nuestra dualidad y es nuestro deber con las generaciones futuras por lo menos intentar crear un mundo mejor.

Esta crisis mundial no es pasajera… nos acercamos al pico del petróleo y nuestra civilización toda corre peligro de colapsar, nos quedamos sin agua, la seguridad alimentaria es una farsa, y ni que hablar de lo poco o nada que se invierte en educación para la paz o en la democratización del acceso a la tecnología.

Nuestros referentes y realidades están cambiando el dólar desaparecerá, y con él la hegemonía de usa, vendrá el Amero, moneda continental de América y aconsejo a todos aprender mandarín lo más pronto posible.

Espero que el 2012 nos coja a todos algo más despiertos y si definitivamente las profecías tenían razón habremos vivido nuestros últimos días con angustia, pero no arrodillados, en pocas palabras, jodidos pero contentos.

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