Un verdadero desatino

Un verdadero desatino

Tengo que aceptar que cuando era niño maté torcazas, chamones y uno que otro pajarito bonito con rifle de copas. Más adelante, ya casi adolescente, también hice cacería de perdices con escopeta. Estas últimas por lo menos me las preparaban y me las comía. De cualquier manera la matanza era más por desocupe (no había X-Box ni Play Station); pequeños atropellos contra la naturaleza, no justificados pero propios de la edad. Todo niño comete atropellos y tonterías. Niño que se respete mató pajaritos, con rifle de copas, con cauchera o a pedrada limpia; póngale la firma, como quien jugó lleva, escondite y futbol.

Eso sí, lo normal es llegar a una edad en la cual uno se va sintonizando y se va adaptando al entorno. Es cuestión de sentido común. Un momento en el cual ya uno aprecia la fauna y la flora con admiración y con cariño. Es ahí cuando la conciencia nos impide matar algún animal, salvo por las cucarachas.

Con respecto a los animales criados para consumo humano –ganado, cerdos y pollos-, es preferible que otros se encarguen de la matanza. En ningún caso se hace alarde o apología a la muerte y son animales criados por el hombre y con el fin de convertirse en alimento. No están en riesgo de extinción.

Ahora, pensar en irse de cacería de animales salvajes sería una insensatez que solo tendría lugar en mentes con problemas grandes de ego o simplemente tan torpes que son incapaces de apreciar la naturaleza sin lastimarla. Ahí influye también ese bendito vicio de tantos humanos de creerse por encima de los demás animales, cuando estoy seguro que el planeta estaría en mejores condiciones sin la especie humana.

No hay mejor ejemplo de un desatino que el Rey de España, representante de la “nobleza”, embajador ante el mundo, y presidente honorifico de la Organización World Wildlife Found (WWF), se haya ido de cacería de elefantes, con la plata de los contribuyentes y posando para la foto. Si algún africano sin educación ni cultura hace esto por hambre (marfil) también está mal, pero que lo haga un Rey para tomarse la foto, ahora si nos jodimos.

Con el agravante que España pasa por un momento de crisis. La gente se está quedando sin empleo y la calidad de vida está en retroceso y en austeridad. Pues a Don Juan Carlos le pareció muy normal vivir un lujo y una extravagancia perfectamente inoportuna  a costa de los impuestos de los contribuyentes. Los permisos de caza cuestan entre 7.000 y 22.000 euros, más los gastos de viaje.

Definitivamente no era el momento para llevar a cabo excentricidades costosas y su cargo hace que esto cobre importancia.

Por otro lado, nunca es momento para matar animales por hobby. Sé que practicó cacería legal, lo cual reitera que lo legal no siempre es lo justo. Si a eso vamos, debemos legalizar la matanza de humanos, con licencias, periodos de caza y hasta con la disculpa de generar ingresos para la conservación de la especie.

A lo mejor esa licencia (Caza humana) si compraría yo, no por hobby sino con un propósito determinado, ayudar a salvar al planeta de tanto influyente torpe para que dure un poco más, a ver si le queda algo para ver a nuestros nietos.

¡Ojalá un león os muerda el culo, su majestad! (Dijo algún español en la red)

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