Una vida de película

Una vida de película

Me encanta el cine, y dado que es una de las pocas diversiones para una persona rockera en Cali, veo muchas películas. Este fin de semana vi dos filmes que aún me tienen reflexionando sobre lo trascendental de la vida. Ambas historias de la vida real, ambos conflictos de dinero, poder, drogas, sexo y buenas intenciones. La primera, ‘El doble del diablo’ cuenta la historia de Latif Yahia, el pobre hombre que fue contratado por el vástago de Saddam Hussein para que fuera su ‘hermano’ y lo remplazara cuando él estaba demasiado drogado u ocupado violando estudiantes como para salir en público.

La otra película, ‘Puncture’ es la historia de Mike Weiss, un abogado drogadicto que se embarca en una lucha en contra de una gran empresa productora de suministros médicos, buscando la implementación de las agujas de seguridad, para salvar millones de vidas.

Son dos historias totalmente diferentes pero con muchas cosas en común y muchos mensajes para reflexionar cuando uno va en el MIO y le pasan toda clase de pensamientos por la cabeza. En ambas, vemos cómo el dinero manda, o cómo dicen los gringos ‘money talks’. Tanto el príncipe iraquí como el monopolio de la salud en Estados Unidos tienen el dinero suficiente como para comprar cuantas conciencias quieran, por lo tanto hacen lo que se les da la gana. Lo que a mí primero me pasa por la cabeza es cuántas mentiras y complots habrá en los gobiernos, cuánta información nos ocultarán las grandes empresas, cuánto mal nos habrán hecho los poderosos y ricos de nuestro país.

Por otro lado, está el tema de los ideales. Latif y Mike, dos personas muy diferentes, en épocas distintas, en lugares con culturas y riquezas muy diferentes, luchan por lo que para ellos es la justicia y la bondad, en contra de fuerzas mucho más poderosas que ellos. Ese es precisamente el arsenal con el que pueden luchar incansablemente y conseguir lo que quieren. Luchan con sus ideales. No se rindieron nunca, ni dejaron de creer en lo que podían conseguir, dos héroes sin capa ni antifaz cuya vida fue lo suficientemente significativa como para sacarles una película. Así quisiera vivir mi vida.

Cada vez que veo una carátula o cartel de cine con la frase ‘Basada en una historia real’ sueño despierta con vivir una vida tan interesante que alguna vez la actriz de moda me interprete a lo Erin Brockovich y alguien en algún lugar del mundo vaya en su medio de transporte reflexionando sobre mi vida. Ojalá a esa persona le deje un mensaje tan claro y poderoso como el que a mí me dejó mi plan de fin de semana, y recuerden las palabras que le dijeron alguna vez a Mike Weiss: ‘A veces la luz más brillante viene del lugar más oscuro’.

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