Verdades  Divinas

Verdades Divinas

Autor: Andrea López Salcedo

Todos los seres humanos por nuestra misma naturaleza, guardamos siempre una verdad en nuestro corazón, como dice mi abuela ‘verdad que duele pero satisface’.

Nosotros,  vamos por el mundo con nuestras rutinas diarias viviendo la ciudad, somos sonámbulos del tiempo; tiempo que para algunos corre, para otros, vuela, y para muchos quizá no existe. Con el pasar de los días, descubrí cuál es mi verdad y creo que puede ser la verdad de muchos, por ello démosle la bienvenida al desamor.

Así es señores, la verdad que más duele es esa, descubrir que la persona que amas ¡No te ama!, y que todos los días te diga cosas hermosas, teniendo en cuenta que no las siente y que sólo son engaños, -típicos engaños-.

Lo peor del caso no es que no te amen, lo peor del caso es que, tú no te quieras dar cuenta de ello y sepas que llegará el día en que te lo digan de frente, el día en que te digan esa verdad divina que sabías; pero que, definitivamente, no querías escuchar.

Sí, yo sé que las mujeres en ocasiones nos volvemos un poco cursis, queriendo que nuestro hombre sea como el príncipe azul y que nunca nos vaya a engañar; pero, muchas veces no es así, algunos te engañan ¡y de qué manera!

Cuando el hombre de tu vida, te dice que ¡No te ama!, el paso siguiente es: llorar; después, llorar y luego cuando hayas llorado mil veces siete, tus amigas preocupadas empiezan a decir: ‘gorda no estés triste, yo sabía que ese man no era para vos’; pero, eso no es lo peor del caso, luego viene tu mamá. ¡Sí! ¡Sí! tu mamá, con las típicas frases ‘te lo advertí; pero, fresca mi amor que hay muchos peces en el agua’ o ‘cuando una puerta de cuero se cierra, se abren dos mil de madera’- haber mamás ¿será que ustedes no entienden que ese era el tonto de nuestros sueños?-.

Las verdades hoy en día son escasas, algunos prefieren mentir, para no hacer daño; pero, qué chocantes son las personas falsas, que nunca te dicen la verdad y siempre están con rodeos o hablando de ti a tus espaldas, realmente no hay nada peor que eso.

En fin, aunque las verdades duelan y el desamor mate lentamente, con el tiempo nos queda una satisfacción buena o mala de lo ocurrido y eso es lo único que cuenta. Por eso yo digo y siempre diré que, las mentiras tienen un delicioso sabor agridulce; pero, no hay nada que duela más que las Verdades Divinas.

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