Yo me llamo Palestina, Caldas

Yo me llamo Palestina, Caldas

Las noticias del mundo por estos días se han centrado en el tema Palestina e Israel dejando en segundo plano cosas como el asunto de Dominique StraussKahn (que parece que la única que le cree es la esposa), ligeramente el tema del 9/11 (que sí, muy impactante pero ¡ya no remuevan más esa herida ole!) y que tengamos una reina universal negra, por encima de las Marcianas que no se presentaron y las Plutanas que fueron discriminadas por no ser un planeta adscrito a los estudios, ni de los gringos ni de los Europeos.  

Y en algunas ciudades de nuestro hermoso país, por estar pendientes de temas internacionales como que nos olvidamos mucho que estamos a purtas de elegir nuevos alcaldes y gobernadores, y con eso la llegada del reinado de las alianzas, favores, recorridos y tamales. Es muy cómico ver como por esta época los encopetados políticos de traje y corbata, se transforman y se ponen la camisetica polo, se untan de pueblo,  bailan ‘apambichao’ con las viejitas en las verbenas de las cuadras y cogen ese cucharón para revolver primeros el sancocho comunal.

En el tema de alianzas ya la cosa parece del mundo del chapulín colorado, es increíble el trabajo verbal que se arman para justificarlas de lado y lado, pasan de criticar casi a destruir al candidato rival, a endiosarlo y recomendarlo como la mejor opción, claro, en busca de su “chanfita” en el próximo mandato ¡obvio! Eso sí, hay unas alianzas ideológicas (si se puede decir así) que se entienden por afinidades en algún ámbito, pero hay unas que son muy descaradas que “jjuegan” (ay qué pena se me fueron dos JJ) con la ilusión de la gente. Tengo que decirlo, a mí la verdad nunca me han ofrecido un tamal o una lechona por mi voto, más les aviso a los señores políticos perspicaces (por no decir torcidos) que no me salgan con cualquier comida típica, a mí me compran con lo que llamamos comida internacional, sí señor, una lasaña bien sabrosa o unos tacos bien trancaos o ya como mínimo, un arroz chino que ese es bien internacional. Eso sí como recomendación de chévere para usted señor político, deje de ser tan evidente, la mayoría de veces que los ve uno revolviendo la natilla o el sancocho de gallina en la kermés del barrio, se ven un poco payasitos y como diría un famoso comercial, en el lugar equivocado.

Nosotros, el pueblo, dicen que somos brutos, que nos falta educación y cultura, y ¿saben que sí?, si, se ve reflejado en muchas ocasiones con la calidad de representantes que tenemos.

Lo sé, no hablé de Palestina Caldas que seguro es un sitio muy bonito de nuestra tierra Colombiana y fue la razón por la que usted seguro inició a leer esto, pero si quiero transmitir que uno es preocupante nos fijemos más en los problemas de afuera que de los de adentro, y dos que en la televisión hagamos (disfrazados de tributos) apologías a lo NO ORIGINAL.

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