¿CUÁL ES EL AFÁN?

¿CUÁL ES EL AFÁN?

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Levantarse, bañarse lo más rápido posible, desayunar casi atragantándose con la comida; irse al trabajo conduciendo a mil por hora o esperando que el conductor del transporte público haya decidido ser daltónico a propósito, y confunda las luces rojas con las verdes. Parece que el mundo de hoy, independiente del sector, cultura, región, país, etc. del cual cada uno haga parte, avanza a velocidades tremendas.

De pronto esta es una de las razones por las cuales existen tantas complicaciones en nuestro diario vivir; deseamos velocidad, y una vez la adquirimos no somos capaces de conducirnos. El mundo hace unas décadas, de acuerdo a historias de mis padres, parecía ser un lugar no tan caótico y mucho más desacelerado.

En parte imagino que el gran afán de la sociedad actualse debe a un medio que nos bombardea con toneladas diarias de basura, y que nos exige vivir de cierta manera. Actualmente cuanto más rápido actuemos en cualquier contexto, parece que obtenemos una mejor calificación, pero ¿De quién? ¿De nuestros Jefes o directores? ¿Del Dios o ente divino en el que cada persona confía? ¿Cuál será el promedio que llevó hasta el momento en mi vida? ¿Voy rajado o paso raspando? ¿Tendrá esto directa relación con mi promedio de vida?, en fin, parece ser que siempre nos encontramos con preguntas y más preguntas; pero a estas se les perdieron las respuestas.

Planteo el siguiente ejemplo sencillo, apreciado lector:

Es importante leer. Aparte del mero placer que proporciona dicha actividad; también en ocasiones nos ayuda a encontrar respuestas a esas preguntas que van apareciendo día a día. Centrémonos entonces en la lectura técnica, o de documentos o libros que no son novelas ni cuentos, sino textos de una profesión en particular.

Es entonces cuando me viene a la mente el término“Lectura rápida”; técnica la cual me imagino que en ocasiones también se utiliza para leer literatura ¡Hágame el berraco favor! ¿Qué es eso? Algo particularmente agradable es poder tomar un libro y leerlo despacito y sin afanes; ir disfrutando lentamente de su ritmo, trama, y también del lenguaje del autor. Me arrepiento profundamente de haber leído a mil por hora, solo por querer terminarlo antes de que llegara la película al país, Los hombres que no amaban a las mujeres; primer libro de la saga Millenium de Stieg Larsson. A la larga esto no me sirvió de nada, pues como suele ocurrir la película se demoró en llegar a las salas de cine Colombianas.

Pero es que también en ese año me puse una meta de lectura, cuando considero que el fin principal de dicha actividad debe ser la diversión y no un promedio de libros leídos al año, pero bueno, nadie me quita lo leído. Entre otras cosas Larsson murió por su afán de llegar a su oficina. Tomó las escaleras en vez del ascensor, y un paro cardíaco fulminante acabo con su vida.

Volviendo al punto de la lectura rápida, los que defienden este método dicen que incluso mejora la memoria y la comprensión de lectura. Según tengo entendido la esencia del mismo radica en leer bloques de palabras y no palabra a palabra como en la lectura lenta o convencional.

Considero que la lectura rápida nació por esas ansias que tenemos los humanos de producir todo en serie, más rápido; de que sea lo que sea que hagamos, lo realicemos cada vez en un menor tiempo y con unos mejores índices de eficiencia.

¿Cuál es el afán?

Por: Juan Manuel Rodríguez.

E-mail: jma.rodriguez@gmail.com

@Vieleicht

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