¿Debemos sentirnos orgullosos de ser colombianos?

¿Debemos sentirnos orgullosos de ser colombianos?

¿Debemos portar orgullosos los símbolos patrios? ¿Tiene sentido que nos sintamos orgullosos de algo completamente fuera de nuestro control o elección como fue haber nacido en cierto lugar del planeta y no en otro? Como en casi todo, depende.

Sobre los símbolos patrios típicamente hablamos de la bandera, el himno, el escudo, pero recientemente el mercadeo del país promueve como símbolos el logo y el lema “Colombia es pasión” junto con el sombrero vueltiao de cañaflecha, característico de la costa atlántica colombiana. Sin embargo no están exentos de problemas. Por ejemplo, cuando pasa algo que es síntoma de una sociedad inviable (como que personas posiblemente relacionadas con el Ejército hayan asesinado a la juez Gaona) es clásico que la gente voltee el lema a “Colombia is poison”. Por otro lado, a quienes no usamos sombrero no nos hizo gracia lo del sombrero vueltiao, y todavía menos a los paisas usuarios de sombrero aguadeño. Entonces ¿deberíamos renunciar a esos símbolos como elemento de identidad nacional? No necesariamente.

Hay que diferenciar dos cosas: nuestra identidad fuera de Colombia y nuestra identidad dentro del país. Por ejemplo, aunque a Pedro Pérez de pronto le digan “Pérez” en la oficina, lo más probable es que en su casa (donde todos son Pérez) le digan “Pedro” o “mijo”.

Siguiendo con la analogía del nombre, esos símbolos de los que hablamos al comienzo son muy útiles para identificarnos cuando vamos al exterior (como “Pérez” en la oficina) para distinguirnos de los de otras nacionalidades, pero dentro de nuestras fronteras pesan más las identidades regionales (como “Pedro” en la casa de los Pérez). Alguien de los llanos difícilmente se identifica con un vallenato, un caleño con sombrero vueltiao, un bogotano con una bandeja paisa o un pastuso con el “parce” de Juanes aunque esos símbolos nos sean más cercanos que para un francés o un chino y afuera los asumamos como propios. Por ejemplo, en Chile vi colombianos luciendo felices una bufanda tricolor y en USA a otros llorar escuchando/cantando el himno nacional. Acá es menos probable.

Por otro lado, lo del orgullo de ser colombiano se complica. Orgullo es algo que uno puede sentir por los logros propios, pero a menos que uno sea un inmigrante que tuvo que superar muchas dificultades para obtener la nacionalidad, no hay ningún logro en ser de determinado país. En cambio podemos sentir agradecimiento por los soldados que nos cuidan, los jueces que nos defienden, los periodistas que denuncian la corrupción, los empresarios que producen bienestar y empleo, y en general para los que hacen su trabajo bien hecho para bien de la sociedad. Pero si un futbolista colombiano mete un gol en un torneo internacional, o un escritor colombiano se gana un premio, fuera de él y sus compañeros de equipo nadie más tiene por qué sentirse orgulloso, ya que no contribuimos en nada a su logro. Además futbolistas que meten goles y escritores que ganan premios los hay de todas las nacionalidades y en nada los hace diferentes que sean colombianos o no.

Sin embargo sí hay algo que únicamente los colombianos podemos hacer y haciéndolo podemos sentirnos orgullosos porque es un logro ganado con esfuerzo: se trata del trabajo de informarnos, debatir públicamente y escoger la mejor opción (o la “menos pior”) entre las disponibles para votar en nuestras elecciones. Al participar en el proceso de decidir nuestro destino sí tenemos mucho de qué sentirnos orgullosos.

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