Dejé de creer

Dejé de creer

Siempre he tratado de ser tolerante frente a las posturas y creencias religiosas de las personas, pienso que cada cual pertenece la religión que cubre sus intereses y con tanta variedad, eso sí… hay mucho de donde elegir.

Mi familia conservadora ha sido de gran influencia, para que yo cada vez me aleje de esta serie de ritos: cada ocho días a misa, orar en semana santa, que esto y lo otro es pecado, hasta he llegado a sentir que en la religión el hombre es el bueno y la mujer se debe someter porque es mala influencia, ¿será porque para el hombre representa una tentación? Y de esta manera muestran al hombre como la víctima, ¡bah!

A mi manera de pensar los excesos son malos y si vamos a lo que predican las religiones son prohibir esos excesos, generando miedos a los seguidores y de esta manera pues obvio, ¿quién no logra convencer a otro de esta manera?

Muchas veces la religión hace que las personas se justifiquen, para enmendar sus errores, la salida que toman después de embarrarla, hay gente que hace mucho daño a la sociedad y después se “convierten”, tomando ciertas posturas, queriendo que el resto de personas que la rodean, hagan lo mismo parece que les dieran algo por llevar a otros, ese fanatismo, la manera en que otros se aprovechan del resto, son motivos suficientes para alejarse y dejar de ser tan ilusa pensando que la plata de la limosna se va para las poblaciones menos favorecidas.

Las religiones son otro grupo económico, el dinero que se maneja dentro de estas organizaciones es muchísimo y creo que muchos, incluyéndome, hemos sido testigos de esto.

Parto desde la idea que todo es creado por el hombre  y detrás de eso, hay un interés particular, sobre el común, así que ¿para donde va, todo esto?

Creo a mi manera, sin ritos y sin tener que estarle contando mis cosas a un cura, es que no me cabe en la cabeza, como en algunas religiones las personas no puedan tener familia y abstenerse de relaciones sexuales, es algo incoherente, cuando esto es algo natural de todo ser humano. Pienso en eso y me da es como rabia ¿quién salió con esa idea tan absurda?

Como toda organización o grupo que se crea inicia con intenciones tal vez buenas, pero como siempre el entorno “contamina” el mal intencionado que empieza a aprovecharse de las circunstancias. Para hacer el “bien” no hay necesidad de ser fanático de una religión u hostigar a la gente en la calle con invitaciones a estos rituales.

En nuestro país el valor de la vida ha perdido la importancia que debería tener,  más que una doctrina religiosa, más que adorar a alguien que no conocemos, lo más importante es darle el valor a esta, me aterra ver como los niños crecen en una sociedad que predica el perdón, después de haberla embarrado.

¡Bah! Entonces robo y después me rectifico…asunto olvidado

Comments

comments