Echarse al agua

Echarse al agua

Juan Manuel Rodríguez

A los 10 años todavía no sabía nadar.  Atesoraba dicha información como un secreto de espionaje de la Interpol, mientras sentía que yo era el único, de  todas las personas de mí edad, que no tenía ni la más remota idea
de cómo hacerlo; mi madre salió al rescate y me inscribió a un curso de Natación en “Los Tiburones”.

El primer día de clase, después de cambiarme y tener muy presente no perder ninguna de mis pertenencias en los lockers, obsesión momentánea que aun hoy en día me persigue, salí al área de las piscinas donde a nosotros los primerizos, por medio de un par de preguntas, nos asignaban el nivel y profesor adecuados.

Para mí era claro que debía empezar desde el nivel 0, es decir, de las 3 piscinas: Olímpica semiolímpica y la de niños, debía ubicarme en la última, que no superaba una extensión de 10 metros y ni hablar de la profundidad.  
Alrededor de la misma se  arremolinaba un grupo de niños entre 4 y 8 años.  He de aceptarlo, mi ego, pena, etc. pudo más y ante las preguntas que me formularon, tuve la desfachatez de mencionar que me defendía en la técnica perrito.

Me enviaron entonces al primer nivel para aprender el estilo Espalda.  Cuando el grupo estaba reunido la profesora dijo “Por favor métanse al agua”, y en menos de un segundo comenzaron a sonar los Splash de cada uno de los integrantes del curso que se lanzaron, hinchados de felicidad, a la pisicina Semi-Olímpica, mientras yo, situado en el borde de la misma, me quedé mirando el horizonte.

La profesora se me acercó y me preguntó (me imagino que de antemano conocía la respuesta) “¿Qué te pasa?” Yo ya no pude aguantar más el teatro y le respondí “Es que no sé nadar”, mientras  esperaba su indicación para irme a la piscina de niños pequeños; en cambio ella sonrió y me dijo “tranquilo, te vas a tirar al agua y vas a hacer justo lo que yo te indique  ¿bueno?”. Y así fue que, siguiendo sus instrucciones, me eche al agua y aprendí a mantenerme a flote.

Definitivamente echarnos al agua  es algo que nos hace falta hacer cuando crecemos. Deseamos profundamente tener las variables familiares, laborales, sentimentales, etc. de nuestras vidas  completamente controladas, sin darnos cuenta que el caos, incertidumbre y cambio son las variables que se imponen actualmente en cualquier contexto.

“Crear Futuro desde la seguridad es ridículo

Vivimos en el mundo del no saber.  El mundo está

Donde está gracias a quienes rompieron la lógica,

El modelo cultural”

– Elena Espinal –

Por eso es bueno echarse al agua y romper el molde, sin esperar a que nos lancen o a que algún evento místico produzca el episodio.

@Vieleicht

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