Efecto de las ondas de choque informativas en los colombianos

Efecto de las ondas de choque informativas en los colombianos

Pensemos en nuestra realidad como en un gran estanque, donde percibimos lo que sucede a cada momento. Pensemos que los sucesos que a diario vemos en las noticias son piedras de diversos tamaños: pequeñas, medianas, grandes, que al caer en el estanque generan ondas, como las que se ven al lanzar una piedra en el agua. Dependiendo de la magnitud de la onda, así se percibe la gravedad o importancia de la noticia del momento.

Pero, ¿qué pasa cuando dos ondas se encuentran simultáneamente? Lo más evidente es que se anulan, o la más débil se ve arrastrada por la más fuerte, o en el caso de las noticias, la más nueva borra la más vieja. Siendo el colombiano promedio un personaje desmemoriado hasta cierto punto, inmediatista y ávido consumidor de noticias nuevas, que aplica con fidelidad la letra de la canción de Héctor Lavoe “♫y para qué leer/un periódico de ayer♫”, y que tiende a dejarse llevar por las pasiones del momento, eso lo convierte en presa ideal de las manipulaciones del efecto de las ondas de choque.

Veamos un ejemplo sencillito: El escándalo de los falsos positivos durante el gobierno de Uribe marcó un precedente macabro en la historia nacional: familias enteras clamaban de dolor ante la muerte de sus familiares, desaparecidos sin dejar rastro y presentados en los medios como “guerrilleros caídos en combate”. Una gran onda informativa que lleva a cuestionar a nuestro gobierno de inmediato. Al momento, le dan un cubrimiento monumental a David Murcia y a DMG con sus pirámides. Otra noticia importante, indiscutiblemente, pero que infructuosamente trata de aplacar las importantes ondas de la primera noticia. ¿Alguien se acuerda del escándalo de fondo de los falsos positivos y de todo el bombo que le dieron a DMG para tratar de aplacar el escándalo? Dos piedras enormes en el estanque de la opinión pública.

Los colombianos deben dejar de comportarse como perritos, corriendo de un lado para el otro tras pelotas informativas, alimentados por noticias de 30 segundos que no causan reflexión ni opinión de peso. Muchas piedras lanzadas al tiempo en el estanque crean muchas olas que tienden a anularse entre sí, muchas noticias lanzadas al tiempo tienden a saturar las mentes de los receptores quienes ven algo, y luego lo olvidan para recibir información nueva.

En un mundo donde todo está llegando constantemente y el flujo de información no se detiene ese no es el problema, de hecho eso es una ventaja para analizar mejor nuestra realidad. El problema es no ser capaces de discernir la información que nos llega, hacer una pausa mental para analizar los sucesos y generar una posición crítica al respecto, sin olvidar lo antes recibido. Hace falta hacer el ejercicio de discernimiento para separar la información, generar posición ante ella y actuar según lo que pensamos, creemos y sentimos proactivamente, ya que la gente se queda en la mera opinión, salpicados por las olas informativas hablando mucho, pero no actúan frente a lo sucedido y no contribuyen a generar cambio alguno.

Dicen que un pueblo que no recuerda los errores de su pasado está condenado a repetirlos, pero es peor ser un pueblo que olvida a cada momento sus errores presentes y los repite a cada momento.

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