El amor que merecemos.

El amor que merecemos.

Sebastián ParísA veces veo con la mirada llena de sorpresa esas relaciones donde a uno de los dos no parece importarle que el otro sea un desastre. Veo siempre una persona buena, aparentemente inteligente y sensible, sufriendo por una persona plana, superficial y que todo el tiempo lo hace sentir pequeño. Veo a muchos también observar lo mismo que yo, incluso, fruncen el ceño y se preguntan: ¿Por qué?

Karma –o consecuencia universal de nuestros actos-, tal vez esa es la respuesta, justificar que en algún momento ha de liberarnos de un mal que hicimos, recibiendo lo mismo. Pero en el amor, y en esas relaciones sentimentales profundas, el karma no funciona de ese modo, de hecho, no suele intervenir, sólo acumularse.

También, es bien sabido que como seres humanos nos equivocamos y elegimos mal, puede ser. Pero muchas de las veces cuando el fenómeno se repite tanto, no significa que inconscientemente lo hacemos, que no conocíamos la verdadera naturaleza de nuestra pareja y por tanto, muchos terminan por ser golpeados y peor aún, algunas personas terminan por aceptar aquella barbarie como si fuese natural, como si en algún caso lo merecieran, como si de verdad, el lado equivocado es quien termina con el ojo morado. Sin embargo, no siempre es extremo el caso, sucede mucho también con las infidelidades y las constantes rupturas por manipulación.

Lo único que significa esa constante repetición, donde una persona buena se involucra con una relativamente mala, es una sola, nos disponemos a aceptar el amor que creemos merecer. El único que creemos encontrar.

Como seres humanos con conciencia propia, a pesar de nuestros delirios narcisistas y nuestra naturaleza de superioridad, cuando se trata de emociones, sentimientos y relaciones interpersonales, muchos son incapaces de ver cuánto valen, porque no es medible, porque desconocen completamente sus propias capacidades y el verdadero juicio que tienen los demás de ellos. Porque cuando son tus mismos ojos los que te observan, crees que el límite del amor que puedes obtener de otro, es ese, quien el destino puso enfrente, quien se aprovecha del poco horizonte que puedes observar desde aquel lugar de tu lejano corazón. Ese que hoy te hace sentir diminuto. Y no es así, siempre están destinados a mejores oportunidades cuando realmente merecen lo mejor.

Por ello, siempre habrá alguien observando tal injusticia sentimental muy de cerca. Para extender los brazos para cuando aquella persona se dé cuenta que puede tener un futuro emocional mejor.

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