El autogol de la ministra

El autogol de la ministra

ginaparody

Por Felipe París
@felipe_paris

Antes que iniciara el Mundial de Fútbol mis amigos hablaban de lo bueno que sería poder convocar a Gareth Bale y a Zlatan Ibrahimovic para defender los colores de la selección cafetera. Los nacionalizamos, les enseñamos a bailar salsa y a tirarse en el área grande: los hacemos colombianos. Entre risas y nervios lo que aquellas palabras revelaron fue que teníamos temor de ser nosotros, que nuestra confiana en los jugadores locales era mínima y sobretodo que creemos que lo extranjero es mejor.

¡La ministra de Educación, Gina María Parody piensa como mis amigos! No vislumbra que en nuestro equipo hay grandes jugadores que necesitan motivación, incentivos, confianza y aprender a trabajar en colectivo. Desconoce que cada juego es diferente, que se necesita de táctica y técnica para poder ganar. Y sobre todo, que los partidos no se ganan en la banca sino en la cancha. Por eso nos ha traído nuevas contrataciones internacionales. Esta vez, importamos modelos educativos: Brasil, Corea y Singapur. Muy novedoso, Ministra.

Aplicamos como autómatas los dictados del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Sancionamos según las ideas de la OTAN. Construimos nuestro país con los productos de ACME. Sembramos las semillas tal cual lo manda Monsato. Celebramos el día de San Valentín, the Halloween and Thanksgiving Day. Sólo nos falta hacer el amor como Anastasia Steele o como Christian Grey.

La ignorancia es peligrosa y más cuando es por arrogancia. Desconocer el contexto ha sido un error en todas las políticas públicas colombianas y parece increíble que sigamos tropezando con el mismo guayo. Según la Ministra, lo que hacemos no sirve. Los estudiantes no saben lo que saben. Los maestros están equivocados. Las Instituciones erradas. De allí que debamos cambiar de equipo. Sin embargo, seguimos desconociendo que Colombia no es Singapur, ni Corea, ni siquiera Brasil. Que las realidades sociales, políticas, económicas y culturales de Colombia son diferentes en sus regiones y ciudades.

Lo más paradójico es que la propuesta educativa no cambia la estructura de la educación, sigue pensándose que estamos en una competencia. Compiten los estudiantes, unos con los otros y por las notas. Lo hacen los profesores entre ellos, para que sean nominados a maestro del mes o del año. Se enfrentan las instituciones educativas, por obtener los mejores puntajes en las pruebas Saber, para que el Estado recuerde cumplir las obligaciones que tiene con sus ciudadanos.

Todo lo anterior, se resumen con la consigna de la Ministra: Los que lleguen primero tendrán un “sueldo extra”.

Parody anunció que “Colombia implementará el exitoso modelo educativo de Singapur”. Lo que nos da mucho gusto pues en Singapur se destina el 20% del presupuesto nacional, en educación. Con el cambio pasaremos de tener 15 áreas en el currículo, a las 7 básicas que tiene Singapur. Dejaremos a un lado la enseñanza de datos, fechas, nombres, fórmulas y tendremos enseñanza aplicada. Pero lo que más motiva a la Ministra es que por fin tendremos una educación bilingüe (como la de Singapur), para que, cuando ella se acerque a Starbucks, los meseros le hablen en inglés.

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