El burro por delante y pasaron los carros

El burro por delante y pasaron los carros

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Foto por Juan David Garzón / Amsterdam 2014

Todos los días cuando cada uno de nosotros los mortales abordamos algún transporte público del país, sentimos que morimos ligeramente ya sea de la rabia por la demora, o por las largas filas, o por la neura colectiva o simplemente, porque nunca llega el dicho transporte. La historia se repite mientras los responsables por cambiarla, simplemente siguen en estudios para hacer un metro subterráneo que raya en lo imposible y otros tienen detenidos algunos buses de un sistema masivo, ya que se preguntan si a un automóvil eléctrico se le da certificado de gases por los mismos que el motorista pueda expeler, ya que es el único “ente” dentro de la maquinaria que los puede producir.

Vivir en una sociedad donde los carros son los reyes de la comarca, es vivir en una sociedad que no va a mejorar en movilidad nunca. No es por obra del de arriba que los países europeos tengan mejor movilidad y no es precisamente por tener menos carros o por hacer trenes por debajo de los canales de Ámsterdam. No, los europeos entendieron algo desde hace mucho que nosotros (como muchas realidades en Colombia) tenemos al revés, y eso es, que el peatón tiene la prioridad por encima de la velocidad de una máquina.

Principio sencillo si analizamos cuál fue el primer medio de transporte que usamos por naturaleza y con el cual nos vamos a morir. Es más, hasta los dichos están escritos para peatones o “…de patitas en la calle” ¿involucra algún motor no humano? (mi ejemplo es terrible, pero ustedes me entienden). Las personas que caminamos las vías de las ciudades, tenemos que tener derechos reales por el mismo respeto a la vida humana, y cuando hablamos del sistema más ecológico para transportarnos, la bicicleta, sencillamente deberíamos hablar de prelación.

Es realmente impresionante caminar las calles de alguna ciudad en Holanda (en mi experiencia personal lo digo) y ver como los conductores de motos y automóviles, están no solo pendientes de llegar rápido a sus destinos, sino también, del respeto y prioridad que en cada esquina le dan a las bicicletas y a los peatones. Son 15 mil kilómetros de vías dedicadas única y exclusivamente a la bicicleta en ese país.  Es una cultura del respeto a la vida y a la naturaleza.

Hay que ser sinceros, no me imagino a uno de nuestros atarbanes conductores parando en cada esquina cuando vea un peatón esperando su paso o mirando que una bicicleta lleve un ritmo parejo para cruzar y que se detengan; eso no va a existir acá. Lo diferente sería el repensar los valores humanísticos para construir la movilidad de un lugar, planeación tiene que dejar de creer que la ciudad se edifica en función del desarrollo tecnológico que esta pueda presentar y no en las reales necesidades de un entorno y de un planeta que merece que tenga prioridad el humano andante.

Así, un día podremos dejar de morir un poco por las largas esperas de un transporte público y empezaremos a vivir en una sociedad donde el drama no inicie en la mañana, sino a las 12:30 cuando veamos las noticias políticas. Una cosa a la vez.

Siga bien pueda @Juandescribe

 

 

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