El circo del espectáculo

El circo del espectáculo

Desde ver a Lady Gaga saliendo de un huevo en los Grammy hasta la locura que precede a la 83va entrega de los Academy Awards, para nadie es un secreto que los eventos que alaban el talento de aquellos entregados al arte se ha convertido en un circo donde los personajes vestidos de formas extravagantes, los actos despampanantes y los chistes vacíos se roban el protagonismo de lo que es verdaderamente importante: el talento.

Nuestros afamados personajes que caminan por la alfombra roja presumen sus esculturales figuras (o extravagantes formas de ser) aprovechándose del flash de las cámaras y los reporteros haciendo preguntas sin restricción alguna. Uno no puede evitar preguntarse si realmente los premios no son una excusa para que las élites se regodeen en lo maravilloso de su éxito, manejando a la audiencia como fans histéricas gritando fuera del edificio en espera de que su amor platónico se asome a la puerta para dar un saludo.

Es maravilloso que actualmente se reconozcan cargos y categorías que en un pasado no tan lejano eran tratados como roles menores frente a los grandes directores y artistas internacionales (álbum latino, dirección de arte, etc.), y no puede negarse que el aspirar a un codiciado premio como un Grammy, un Oscar, un Globo de oro o un Emmy, es un incentivo para que todos den lo mejor de sí y nosotros, la vulgar plebe, pueda disfrutar de más y mejores productos con calidad envidiable (pues no hay nada peor que ir al cine a ver una película cuya realización tiene menos peso que un mal álbum de reggaetón); pero desde una perspectiva muy personal no hay acto más despreciable que el de ver al séptimo arte o la música siendo devorados por el capitalismo-monopolización obsesiva que se está comiendo al mundo en grandes bocanadas desde hace décadas. Y que a nadie parece importarle.

Si va a disfrutar de la entrega de premios de cualquier tipo, investigue, y no sólo vea el programa porque fulanito o mengana van a estar en la alfombra roja o van a ser parte del show central, para que usted llore como un niño extraviado cuando algo estrambótico ocurra en escena; hágalo para saber qué es lo que debe ver, qué es lo que los expertos consideran como lo mejor, para que pueda criticar o apoyar sus decisiones. No olvide que a pesar de ser comercio, lo que está escondido tras una estatuilla es un reconocimiento al talento y trabajo duro de una persona, no sus bolsos de Gucci o su smoking de Calvin Klein.

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