El desempleo: etapas para superar

El desempleo: etapas para superar

El desempleo etapas para superar art

Por Felipe Guevara
@felipe_guevara

Las posibles circunstancias que nos llevan a él son innumerables. Puede estar recién graduado, recién echado, recién renunciado, recién llegado al país. Puede haber tanta variedad de casos como la suma de personas, jefes e industrias en el mundo. Lo que nos lleve a ese lugar no tiene importancia, y mucho menos cuando se llega al punto donde se pregunta: ¿Y ahora qué putas me invento? Tranquilo, para evitar exceso de angustia identifique las tres etapas del desempleo:

1. Recién del recién: denominado de esta manera debido a que la circunstancia que condujo a la fatalidad acaba de suceder. Ésta es una etapa de aterrizaje en la que apenas se está conociendo el nuevo suelo donde se está parado. Es acostumbrarse a una nueva dinámica que se debe analizar para lograrla entender. Esto puede durar alrededor de una semana, claro que si ese suelo nuevo significa literalmente que aquella circunstancia incluía desplazamiento geográfico, dese licencia hasta de 2 semanas.

2. Momento Vive 100%: Después de la relajación viene una etapa de acelerador al fondo normalmente inspirada por una sobredosis de positivismo y canalizada en forma de trabajo estratégico. Dedicará sus energías a actualizar la hoja de vida, a organizarle una que otra cosita al perfil, incluso, hasta hacerle cirugía reconstructiva. Enviará aplicaciones, ubicará su red de contactos, se les aparecerá por ahí inicialmente como quien no quiere la cosa, pasando a saludar, pero… “fíjate que precisamente estoy buscando trabajo”.

Esta etapa tiene tres características (muy de ella); en primer lugar el positivismo que ya fue mencionado; segundo, que no es un lapso definido porque su duración depende de la capacidad de positivismo que el sujeto pueda manejar; y por último, que es una etapa donde va a gastar mucho dinero porque hacer lobby cuesta.

3. El desinfle: … Todo se está reduciendo: la plata, la paciencia, el positivismo, los contactos, ¡la plata! Esta etapa suele iniciarse a partir de una entrevista de trabajo que salió mal, una de esas donde uno sabe que ahí no fue. También es posible que una mañana se despierte, luego de varios días en los que no suena el teléfono (y si suena son los amables asesores de su compañía celular), y desde el preciso momento en que abre los ojos siente esa nube de fatalismo sobre usted. La moral ya ni se arrastra, pararse de la cama no tiene sentido, usted lo ha dado todo pero no ha recibido nada.

La etapa del desinfle es una batalla a librar con su mente, es decir, consigo mismo, y se gana reconociendo que lo hecho hasta el momento es valioso. Es también importante encontrar alguien que le ayude a reconocer eso que usted, por ser usted mismo, no permite reconocerse. Alguien que sea testigo de su esfuerzo y le haga entender que no está derrotado, que simplemente se agotó, y que tener cara de pan dulce todos los días es imposible.

Cerciórese de que llegar a la etapa tres sirva para depurar esa presión que lleva encima. El desinfle durará lo que usted permita, y cuando se le dé la gana de dejar de llorar, párese y organice un nuevo plan de acción. Métase en la cabeza que de Retroceder Nunca, Rendirse Jamás; se hicieron siete secuelas y que ocuparse siempre será más productivo que preocuparse

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