El lado de la tolerancia

El lado de la tolerancia

Juanma RodríguezAquel que diga que nunca ha escuchado una conversación ajena está mintiendo.  Dicha actividad no es uno de mis “deportes” favoritos; pero cuando una persona que no conozco y que estando cerca, pronuncia una  frase o tiene una actitud que me llama la atención, pongo cuidado sin querer queriendo. Considero que escribir  en parte se  trata de eso; narrar cómo ve uno el mundo y las actitudes de los que nos rodean.

Hace unos días me encontraba en la plazoleta de comidas de un centro comercial y una familia de otra ciudad se sentó a mí lado. Por lo que pude deducir de unos cuantos diálogos de su conversación, se encontraban de paseo en Bogotá. El padre estaba bromeando con la hija, diciéndole que ojalá  en este viaje no se la pasara pegada a su celular; comentario que al parecer fue ignorado, pues ella continuó tecleando frenéticamente el mismo.

Después de esto, deje de ponerles atención por un rato, hasta que el señor dijo fuerte: “A mí la verdad me parece que él está “del otro lado”,  ¿no viste el peinadito que tenía?”; el señor se estaba refiriendo a un amigo de la hija, que al parecer consideraba homosexual, pero el tono de la frase fue el que me llamó la atención, porque fue totalmente descalificativo.  Apenas soltó esa frase la hija atino a responderle “Papá, pero aquí en Bogotá muchos se peinan y visten así”.

Me parece completamente absurdo que todavía en esta época, las personas sigan discriminando a otras simplemente por considerarlas distintas, porque hacen parte de un determinado grupo;  o por pensar, vestir, actuar, etc. diferente; esto va mucho más allá de una preferencia sexual. A cada rato se puede ver como unos no aceptan a otros que pertenezcan a un “lado” diferente, o que de cierta forma antagonice a ese del que ellos hacen parte.

Considero que el mundo estaría mejor si las personas concentrarán la mayor parte de sus energías  en asuntos propios. No habría tanto drama y se le echaría menos “tiza” a cualquier asunto. ¿En qué le afecta a ese señor el “lado” al que pertenezca el amigo de su hija? ¿Qué diablos le importa cómo se peinan las demás personas?

En resumidas cuentas esto me lleva a pensar que a pesar que digamos que somos paz y amor, muchas veces somos hipócritas, y discriminamos a las personas que no hacen parte de nuestro “lado”; cuando el lado al que todos deberíamos apuntarle y realmente pertenecer es al de la tolerancia.

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