EL Nuevo Bici-Tante

EL Nuevo Bici-Tante

arbar75

Mi abuelo pedaleaba una Arbar del 75. Era rústica pero funcional: dínamo intermitente, corneta de caucho, frenos de aluminio, guardabarros abollado, parrilla con gancho, bomba en el marco y placa de propiedad.

Las fotos lo retrataron con ella en cientos de conmemoraciones, en todas, el cauchito remangando la bota era infaltable. No había pila bautismal, portón cumpleañero, reja de farmacia o guayacán florecido que se hubiera resistido a la cadena de su confianza.

La hallé oxidada, sin placa y abandonada, a la intemperie de un patio familiar y me revivió una onda retro, esa que es tan común ahora para la ropa, los artefactos eléctricos y hasta los vehículos.

La moda la rescató del olvido. Una que se adhiere a la idea de movilidad en grandes de las más importantes ciudades de Colombia, promoviendo la que podría convertirse en política pública de transporte alternativo, reduciendo en gran medida la accidentalidad (aunque no escape a la tragedia: Según Verónica Raffo, especialista en Infraestructura del Banco Mundial, en Colombia, Costa Rica y República Dominicana, por ejemplo, el 75% de mortalidad, por imprudencia o simple despiste vehicular, afecta a los llamados “Usuarios Vulnerables” – El ciudadano de a pie, en bicicleta y en motocicleta), y la emisión de contaminantes ambientales.

Estudios adelantados por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses afirman en su más reciente complicación estadística, que las muertes en donde el automóvil asume su culpabilidad, superan las 5.550 por año. Para el mismo periodo, la accidentalidad en bicicleta, arroja un aproximado de 1200 accidentes (250, víctimas mortales). Reducción considerable, pero muerte, al fin y al cabo.

Ciclorutas premiadas, parques acondicionados para la práctica, movimientos en Bogotá (BiciEscuela), Cali (CicloAmigos), Popayán (Masa Crítica) y Medellín (Colectivo SiClas), Bicicletas públicas, foros mundiales y día propio (19 de abril), se suman a la que hoy se reconoce como una “Cultura de La Bicicleta”, que se empeña en sobrevivir la práctica saludable del uso del artefacto y el debido acondicionamiento de los establecimientos.

Varios Kilómetros aprobados en diferentes POT a nivel nacional, confirman la demanda. Pero pocos, pavimentados hasta el momento. La “onda” requiere efectividad, y las municipalidades encargadas, deben ponerle su granito de asfalto a la aguerrida tropa de saludables “Bici-Tantes”.

En un mundo en donde laten 7500 millones de habitantes, ruedan 800 millones de estilos de bicicleta, entre ellas, la de mi abuelo, que no sólo requiere pintura, además: casco, reflectivo, sentidos y prudencia. Porque para manejarla, también se requiere de cultura.

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