Es hora de jubilarse, Angelino

Es hora de jubilarse, Angelino

Fotografía: Óscar Pozo

Fotografía: Óscar Pozo

Renovación. Una palabra que no existe en el argot polítiquero del Valle del Cauca; los barones y baronesas una vez más han jugado sus tenebrosas fichas de ajedrez con tal de no dejar escapar el poder de sus manos. Aquí no importa con quien uno se alíe, o si toca venderle el alma al diablo: lo que interesa es seguir mandando.

Debo confesar que de política no sé nada, que carezco de aquella ilustración que tienen muchos analistas en estos temas la cual los hace opinar de manera vehemente en los medios de comunicación. No tengo ni la menor idea de cómo se manejan las alianzas, ni de cómo se construyen  los pactos de nuestros gobernantes. No entiendo el actuar de un político, ni tampoco hasta dónde llega su moral y su ética. No logro descifrar el fin de la lagartería y el de la conveniencia electoral. Lo único que sé es que deseo, como tantos compatriotas míos, un real cambio en la dirigencia de nuestro país.

Hoy  me entero con desagradable sorpresa que por fin, después de tantas vueltas y triquiñuelas políticas, el señor Angelino Garzón ha recibido el aval de un partido para poder aspirar a la Alcaldía de Cali. No tengo nada en contra del señor, faltaba más, pero creo que el pobre ya no está para tanto trote y dudo que tenga la suficiente fuerza física y mental para gobernar una ciudad tan llevada como Cali. Que mejor se quede gozando de la jubilación para que pueda andar todo el día en pantaloneta y en chanclas como un verdadero retirado se merece.

Hace algunos meses veíamos cómo con insistencia el Senador Roy Barreras argumentaba que el señor Angelino (que en esa época era Vicepresidente de Colombia) no podía seguir ejerciendo su cargo debido a su precaria situación de salud. Jodió tanto con el tema que incluso propuso hacerle unos exámenes al casi desahuciado, con tal de corroborar su incapacidad y alejarlo así de sus obligaciones constitucionales. Lo raro es que ahora, para el ilustre Senador, cuya cola de lagarto ya se puede ver desde el espacio,  el ex Vicepresidente está rozagante de vitalidad, así su apariencia de abuelito vulnerable diga lo contrario.

¡Ah! pero es que no todo termina ahí: el otro punto es sobre la cuestionadísima Dilian Francisca Toro, ex-congresista que a pesar de tener un pasado reciente muy turbio e inconcluso judicialmente, resultó ser la mejor aliada política de Garzón.  Ni qué hablar de las relaciones con el negro Martínez, que ese sí que está más untado que cualquier otro.

Me resulta impertinente y hasta ridículo el hecho de que los medios y algunos dizques analistas den por ganador a Angelino, obviando de antemano a los demás aspirantes que están dando la pelea. Sí, el señor Garzón es muy carismático, tiene una historia de vida de superación admirable, es humilde y le cae bien a todos, pero hay algo que nos debe aterrizar y dar duro contra el mundo y es que con sólo buenas intenciones no se gobierna. Cali necesita un administrador, una persona con carácter que enfrente a los corruptos sin miedo, que ponga a marchar a los funcionarios públicos que andan dormidos en los laureles y que brinde de una vez por todas las oportunidades que merece la población joven caleña que añora con trabajar y salir adelante. Háganse esta pregunta: ¿Qué recuerdan que haya hecho Angelino Garzón de trascendente o relevante durante su trabajo como Gobernador y como Vicepresidente? Yo por lo menos no tengo dato de eso.

Este mensaje se los envío a todos y todas que me leen en la zona urbana como en la rural: el cambio de la ciudad y de sus vidas depende únicamente de la renovación. Es tiempo de que la clase dirigente se retire a sus casas campestres y dejen la solución de todo en manos de personas honestas y dispuestas a trabajar duro. Don Angelino no está loco, ni es bruto, pero dudo en realidad de que pueda aguantar el voltaje de tanta cochinada que tiene La Sultana, que lamentablemente tiene su epicentro en la Alcaldía.

Esta columna no la escribo para denunciar o para unirme a esa voz estéril que muchas veces domina la opinión a través de las redes sociales. No es una mamertada más, sino  un llamado claro a la acción ciudadana, donde todos, pero absolutamente todos tenemos que ver.  ¡No permitamos que en Cali y el Valle del Cauca se sigan perpetuando las mafias de la política! ¡Quitémosle la torta a los corruptos que se pasan la ley por la galleta! ¡Guiémonos por la razón, abramos los ojos! La culpa de que no haya empleo, de que la inseguridad nos esté matando y de que las oportunidades cada vez sean menos no la tienen los políticos sino nosotros mismos, que seguimos permitiendo que eso suceda en círculo vicioso. Pellizquémonos, tomémonos dos cholaos y comámonos cuatro pandebonos a ver si por fin nos despertamos de ese letargo eterno que hace que cada vez seamos más pobres y más llevados del putas.

Pero, ¿cómo hacerlo? Sencillo:  votando por opciones nuevas, por gente joven que realmente quiere el cambio; por personas cuya hoja de vida carece de manchas o pasado tenebroso. ¡Vamos! ¡Levántense de la computadora, alcen la mirada de sus celulares, inscriban sus cédulas y voten bien este 25 de octubre!

 

 

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