Escríbeme más durito que no entiendo, Conversaciones de Whats App y redes sociales.

Escríbeme más durito que no entiendo, Conversaciones de Whats App y redes sociales.

Internet ha cambiado de una u otra manera la forma en que vivimos nuestras relaciones sociales. Hace menos de dos décadas pertenecer a comunidades en línea era cosa de freaks, y ni hablar de los que conseguían pareja por internet, ellos eran tomados como unos perdedores por no conseguir pareja en la vida “real”. Hoy por ejemplo, tener una cuenta en Facebook es cada vez más necesario para acceder a información de diversos grupos (académicos, culturales y hasta laborales) que insisten en regalarle sus datos al gigante azul a cambio de un poco de comodidad. Este internet que se ocupa de intermediar nuestras comunicaciones ha cambiado las reglas del juego, volviéndonos conversadores multiusuario capaces no sólo de equivocarnos en lo que decimos sino en a quién se lo decimos. Por ejemplo:

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Pero eso no es todo, la ortografía se ha hecho aun más importante para que otros entiendan lo que uno dice.

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La gesticulación brilla por su ausencia, hasta hace relativamente poco, los videochats se popularizaron (entre otras porque anteriormente los anchos de banda de las casas eran insuficientes para dar imagen y sonido sin retrasos y de buena calidad), e incluso ahora se prefiere la comunicación escrita, por lo que han surgido ciertos códigos que hace falta leer entre líneas para darse cuenta del estado de ánimo de la otra persona:

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A veces me pongo en el lugar del que inventó el primer emoticón y lo comprendo, no es fácil tener una conversación casual con otra persona a punta de texto plano, uno tiende a sentirse como hablando con Robocop, Terminator, o el señor Loquendo.

Sin embargo, ni las caritas felices, ni las caritas tristes, ni las caquitas fueron suficientes para mostrarle al mundo nuestra tan amena humanidad, por lo que inventamos las Selfies y las adaptamos a nuestro día a día en el entorno urbano, como quien hace parkour, pero con menos adrenalina y más deseos de socializar. ¿Hay un ascensor? ¡Selfie! ¿Hay un baño? ¡Selfie! ¿Estoy de vacaciones? ¡Selfie! ¿Hoy me siento menos feo/fea que de costumbre? ¡Selfie! ¿gato? ¡Selfie con gato!. Es importante mantener constantemente actualizados a nuestros contactos de cómo lucimos si es que consideramos que lucimos bien.

De la Selfie surge otra variante, a la que creo que nadie le ha dado nombre y yo llamaré “Selfie de vestuario”. Es una práctica muy difundida especialmente entre las mujeres, que consiste en publicar en una sola imagen varias fotos chiquitas con el detalle del vestuario y los accesorios que llevan ese día. Esas fotos me recuerdan cuando en Caballeros del Zodiaco invocaban las armaduras y se mostraba en secuencia cómo se colocaban las piezas solas una a una, la diferencia es que las personas que se toman las selfies no son guardianas del universo, ni salen a combatir el mal por un mundo ideal.

La selfie es una poderosa arma de seducción en masa (a lo que caiga sin miramientos), pero no es la única. Recientemente se han puesto de moda, quizá en contra de cualquier pronóstico, las páginas de citas que van desde Ashley Madison que promete a sus usuarios la posibilidad de ponerle los cachos a su pareja sin que ésta se entere jamás (Qué malotes), pasando por la increíblemente arrogante IQElite y la perturbadora Badoo hasta Tinder.

Las redes sociales para conseguir pareja son el Amway de internet, te persiguen y te acosan con correos diarios suplicando que las visites y, para hacer todo “fácil”, en cuanto uno da click en el enlace dentro del correo aparece mágicamente autenticado en su cuenta, así esté revisando en un computador que nunca haya usado. Todo esto con el riesgo que conlleva el que alguien descubra el patrón de los links, o mejor aún, los encuentre publicados en la red, y pueda suplantar a otro sin mayores inconvenientes (apuesto a que no lo habían pensado).

Tinder se sale de esta dinámica para entrar en una un poco más fastidiosa porque es básicamente un parásito de Facebook, de donde extrae todos los datos que asume necesarios para funcionar, incluyendo todas las fotos de perfil ridículas que uno ya consideraba olvidadas, y con las que ahora pretende causar una buena primera impresión a un montón de gente desconocida con la que pretende… o mejor dicho, a la que pretende.

Internet ha cambiado nuestras vidas de formas que no imaginábamos hace unos años, agradezco por la mayoría de cambios que me han facilitado la vida, a otros tantos, preferiría poder darles Control + Z.

Por: Emmanuel José Ariza

Twitter: @DivisiónDeAriza

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