Excitación dineral

Excitación dineral

Andrés Felipe Fernandez

Andrés Felipe Fernandez

Durante algunos años he aprendido a creer un poco más en mi mente. Por ahí dicen que “la mente es muy poderosa” o que todo está en ella. Pero cuando se trata de ahorrar, siento que cada neurona se enreda con las demás, mezclando sentimientos que a la final se vuelven un caos, peor que una batalla entre “encapuchados” y protestantes.

Se necesita de mucho valor y mentalidad para guardar dinero en una alcancía cuando el mundo real te obliga a tener plata en el bolsillo. Ahora bien, ahorrar no significa estar ‘pelado’ siempre. Lo que pasa es que vivimos en un país donde el famoso SMLV (Salario Mínimo Legal Vigente) está por debajo de los 600.000 mil pesos y son pocos los que tienen el privilegio de ganar por encima de éste, y aun así, los afortunados también dicen no estar a gusto. Y es que el dinero pareciera que se creara con ese único fin; el de gastarlo. Ya sea porque hay que pagar la universidad, la comida, alimentar al perro, la ropa, servicios, dejar para los pasajes e infinidades de cosas que a la final se resumen en una frase: “estoy pelado”. Y si ustedes tienen los típicos amigos que no se pierden una rumba un fin de semana; está peor que antes de llegarle la quincena.

Mi admirador número uno  (de otros uno), Facundo Cabral, decía: “el hombre debe ganar por lo menos lo que consume, pero como vivimos en una sociedad donde queremos impresionar a personas que ni siquiera le importamos, donde le decimos ‘corruptos’ a los políticos porque se roban la plata, cuando nosotros somos otro estilo de política con el mismo fin; que no es más que el de robar al más bobo, donde algunos padres siguen educando a sus hijos para TENER y no para SER -por eso cuando crecen no entienden el valor de las cosas sino el precio-, básicamente donde sólo pensamos en el dinero o ‘generosamente’ el piensa en nosotros”.

Vivimos en un mundo que es un negocio y nosotros sus clientes; es por eso que se nos hace tan difícil olvidarnos que hay unos cuantos billeticos por ahí guardados. Me he interesado por adquirir más conocimiento acerca de lo importante que es ahorrar. Y a partir de ahí, he tomado drásticamente la decisión de hacerlo. Si usted desde hace algún tiempo lo ha intentado, déjeme decirle que intentarlo no es suficiente. Puede sonar como un comercial de pastores tratando de enseñarnos las escrituras de la biblia, pero así es. Cuando empiezas a ahorrar debes luchar día a día con la tentación de querer gastarlo, a tal punto de llegar a olvidarse que lo tenías guardado. Si es posible, preste el dinero a una persona confiable que pueda devolvérselo más adelante; hasta pueda cobrar intereses si desea y eso, lo beneficiaría mucho. Dividir el dinero que ha ganado, es otra manera de disminuir dicha tentación.

Cuando tomas esa decisión tan difícil, debes ser consciente de que dejarás de hacer algunas cosas como ir a fiestas con los amigos, o un paseo con la familia o salir tanto con la novia. En este último punto déjeme decirle que si usted como hombre cree que esa es la única forma de conquistar -con regalos y saliditas-, está perdiendo su tiempo, pues cuando se dé cuenta que esa platica se perdió, serán los pequeños detalles los que más recordará. A mí no me salga con bobadas; ¡así es!

Es muy probable que sientas que estás siendo un poco “tacaño” o que los demás te lo digan, pero aquí es donde se debe aprender a administrar el dinero y pensar que muchos de los que te llaman “tacaño” probablemente no ahorren. Además si usted logra sobrevivir a ese reto personal, en verdad lo que está haciendo es construyendo un futuro mejor  ya sea como persona o en el ámbito laboral. Porque si va a ahorrar es para algún proyecto, sueños, metas; llámelo como quiera pero que sea para mejorar. Por eso, seguiré lavándome el cerebro tratando de sacar la basura que me negocia  mis ahorros, mentalizándome que se puede sobrevivir ante la profunda excitación que produce el dinero guardado.

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