Fiesta de Libros

Fiesta de Libros

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Resulta muy complicado no asociar la palabra fiesta con su similar “festival”.  Uno de los apellidos más comunes que la suele acompañar a esta última es, “De música”. A la larga creo que puede denominarse festival y/o fiesta, a aquel  evento donde un grupo de personas, que comparten un mismo interés, se reúnen para celebrarlo.

El fin de semana pasado, en la tarde, estaba haciendo sol.   De repente y en cuestión de segundos, el cielo se oscureció por completo y unas gordas gotas de agua comenzaron a estrellarse contra el pavimento.  Tuve una breve conversación interna:

“¿Vamos?” Preguntó mi yo relajado.  “Bueno, hágale si se quiere mojar” le respondió el complicado.  “Ni que nos fuéramos a derretir con la lluvia” anotó el primero; entonces me    aventuré a salir.  Para darle algo de contentillo al segundo, llevé conmigo una sombrilla muy pequeña, esas que parecen de juguete y que, al parecer, solo sirven para ser olvidadas en algún lugar.

Temprano en la mañana, ya había decidido ir al festival de librerías organizado por la revista Arcadia, así que en cuestiones de clima únicamente el diluvio universal lo habría impedido; afortunadamente no llovió.

18 librerías independientes reunidas en un mismo lugar, con el objetivo de fomentar la lectura; hacerle frente a esas estadísticas que indican  que el hábito de la misma en los colombianos últimamente ha empeorado, y comprobar que el libro continua resistiendo los frecuentes embistes de una era dominada por la tecnología.

A los libreros con los que hablé, les hice la siguiente pregunta: ¿Qué hace falta para que el colombiano lea más? Todas las respuestas fueron similares y se complementaron unas con otras.

Este grupo de paladines del libro y la lectura, coincidieron en que hace falta una mayor promoción a este tipo de eventos, para darle a entender a las personas que  la lectura y la literatura son vitales y que sirven para toda la vida.

Edgar Blanco, de la Madriguera del Conejo, sonrió ante la pregunta y respondió: “no tengo ni idea, que una lluvia de meteoritos destroce los satélites y acabe con  la televisión y la telefonía celular.

En el stand de la librería Prólogo se encontraba el escritor Ricardo Silva,  a quien también tuve la oportunidad de hacerle la pegunta. Él, después de firmar un par de libros de su última novela “El libro de la envidia”, respondió: “Yo no tengo claro si el colombiano, en verdad, no lee nada  ¿De dónde sale esa cifra de libro leído por persona al año?  Se debe tener también en cuenta que los libros son muy caros, y que los profesores no están lo suficientemente preparados para encaminar a los estudiantes hacia la lectura.  Muchas veces en el colegio, esta se relaciona con un castigo”.

Ojalá este tipo de eventos logren incentivar la lectura, y que no solo se conviertan en uno más de los tantos que ofrece la ciudad.   Por mí parte siempre he creído que el mundo sería un mejor lugar si las personas leyeran más.

Juan Manuel Rodríguez Bocanegra

jma.rodriguez@gmail.com

@Vieleicht

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