Hipolitocresía

Hipolitocresía

Viviendo en un país donde la educación desde pequeños nos inculca que el más vivo es el que sale adelante y que el poseedor de esa malicia “indígena” (es la única destreza del ser indígena que les interesa a muchos) es el que tiene asegurado el éxito en esta sociedad de “abejas”, no es de sorprenderse que los mismos políticos de divina procedencia, que fueron a las universidades más nice, se traten como en cualquier plaza de mercado. Mis disculpas a la gente en las plazas que se la ganan honradamente todos los días por compararlos con tales especímenes parlanchines, pero no hay un escenario más propio para explicar al teatro político en el país que una plaza de mercado.

Que el expresidente que vendió unas tierritas por el sur a unos señores como peligrosos, que el capataz de una finquita antioqueña mandando a callar a todo el mundo y ofreciendo caldo de lengua por doquier, y que los peones llevando y trayendo lo que cada uno dice en sus puestos en la plaza. En pocas palabras, la plaza Colombia se calienta y se vende todo al mejor postor.

Por allá en el norte un tipo muy inteligente dijo alguna vez “Tiene derecho a criticar, quien tiene un corazón dispuesto a ayudar.” Claramente Lincoln no tenía idea la calaña de unos cuantos personajes supuestos políticos igual que él.  La pelea entre el mandatario y los exmandatarios no tiene un peso en ninguna parte, o pensará el expresidente paisa que sus clases en 140 caracteres de ética, moral, buen uso del idioma y hasta de sinceridad extrema, ¿están fundamentadas en algo?  Es decir, si mi memoria no me falla, alguna vez el expresidente antioqueño casi comía del mismo plato del ahora pájaro loco, prócer, milagroso y versión mejorada de Jesús (declarado por un in-Maduro) expresidente Chávez. Si, ese mismo que consideró terrorista después.

Hablar de un presidente en función y de sus formas en busca de la salida de los conflictos, en los que estábamos sumidos antes, durante y posterior a los tiempos de algún ex, no va; es decir, hasta el diablo sabe que su acción preferida es hacer maldades y no se anda con rezos. Y bueno, hablar del otro ex que venía de más atrás, es perder el tiempo. Nada más peligroso que un político caído con algunos y algunas “ideotas” que lo impulsan.

Colombia tiene dos opciones para que esto se termine de una vez: La principal es apoyar  las acciones del que en elección popular fue escogido para ponerle el pecho a las balas, y que en palabras de las mismas FARC, ha sido el mandatario con el que el proceso de paz más ha avanzado.  Y la segunda es más interactiva; propongo recurrir a “protagonistas de nuestra tele” Miren, los metemos a los tres en la casa estudio junto con Noemí, la Parody, Benedetti y hasta el padre chucho que en el caso podría ser el nuevo Oscar. Se sacan los trapitos al sol, se vuelven amigos en una de esas y al final quién gane, se queda con el calambombo más grande, una Colombia llena de Hipolitocresía.  Un pueblo se merece lo que el pueblo elige merecer.

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