Ilusiones y viejas glorias

Ilusiones y viejas glorias

Se terminó Miss universo y otra vez los colombianos depositaron sus esperanzas en una candidata que sólo tenía posibilidades en la prensa nacional.  A pesar de que los medios internacionales tenían bien claras a las candidatas para ganarse la corona, en Colombia insistíamos en que la arrasadora personalidad y un par de fotos sin ropa interior le valdrían a la representante de nuestro país para conseguir el título de la mujer más hermosa del mundo.  Pero no, no llegamos ni a las últimas instancias, como siempre terminamos decepcionados, con las manos en la cabeza  y preguntándonos que pasó.

Por algún motivo creemos que haber conseguido una vez la corona de Miss Universo y en otro par de ocasiones la de virreina, eso instantáneamente nos ubica en una posición privilegiada en todos los reinados. Estamos tan ciegos ante este tipo de cosas que todavía se entrevista a Luz Marina Zuluaga la ganadora de hace mil años para que le dé un par de consejos a la nueva señorita Colombia, como si la pobre viejita tuviera algo que decir respecto a un concurso que hace mucho tiempo dejo de ser el mismo en el que ella participó.

Pero esto no es nada nuevo, es la misma historia que hemos vivido con la selección nacional de futbol masculino, cada cuatro años gritamos, insultamos y lloramos acompañando al seleccionado colombiano en las eliminatorias (no los clasificatorios) y al final nos toca terminar apoyando a Brasil, a Uruguay o a cualquier otro equipo suramericano porque nuestros jugadores también tuvieron que ver el mundial por televisión.

Por eso vivimos del 5 a 0 que le metimos a argentina, de una Copa América que nos ganamos sin jugar con las mejores selecciones de Sudamérica (ni Brasil, ni Argentina), y de dos mundiales en los que a pesar de tener la mejor selección de nuestra historia, pasamos sin pena ni gloria.

La verdad no termino de entender por qué seguimos empeñados en conseguir títulos que evidentemente están fuera de nuestro alcance. En cambio siempre ignoramos a las muchachas de la selección femenina de fútbol, que siempre hacen buenas presentaciones y si bien no han ganado títulos muy importantes, siempre dejan todo en la cancha. Tampoco le damos el reconocimiento que se merecen a  los patinadores, que siempre nos llenan de medallas y títulos; ni los pesistas, luchadores y otros deportistas que sin el cubrimiento mediático que se merecen, siempre dejan el nombre del país muy en alto.

Eso sin mencionar a los artistas, científicos, maestros, empresarios y otros colombianos que desde su área trabajan por el país, y que nos dan miles de reconocimientos que dejamos en el anonimato, aún cuando nos dan más éxitos que todas las reinas y futbolistas de nuestra historia juntos.

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