Jesus Christ company

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La dictadura oscura y criminal del santo oficio es una historia por fortuna de otro tiempo, afortunadamente imposibilitada a la resurrección. Y  Sin embargo los muertos no pueden olvidarse ahora ni en los límites extremos del futuro. Es el canon de los mundos que se niegan a existir entre los círculos viciosos del error y la demencia.  Giordano Bruno, el astrónomo y filósofo italiano asesinado en el fuego inquisidor, tiene que existir en la memoria prolongada de los hombres, también la humillación de Galileo en ese juicio ante los sádicos, también Juana de arco y las mujeres que tildaron de “brujas” y los hombres incendiados por “herejes”. Esta remembranza no es producto del resentimiento. Es ejercicio memorial de un hombre entre las convulsiones de la historia.

Pero la infamia de la curia no ha sido declinante. Los dogmas peligrosos siguen existiendo y tienen el poder, aun después de la iluminación del siglo XVII, el siglo de las luces, después de la caída del índex (índice de libros prohibidos) en la década de los 60, después del desprestigio justo y natural del vaticano ante los casos de la pedofilia, después de Benedicto XVI, ese señor obtuso y radical, enemigo venenoso, perseguidor de las revoluciones internas de la iglesia en que crecieron movimientos admirables, la teología de la liberación, por ejemplo, revolución pragmática del cristianismo en los sectores miserables y hambrientos de la extensa y olvidada Suramérica. Leonardo Boff,  cerebro del movimiento en Brasil, ha creído que la gran validez del cristianismo radica en  una acción directa con el hambre, acción trascendental sobre el discurso fácil de la salvación. Boff ha sido víctima de los ataques, de la persecución del papa de los bancos, ha querido Ratzinger evaporarlo del mapa suramericano y público, lo quiere afuera de la empresa. No hay cupo para los filántropos en una compañía de milenios de poder. Se pueden desfalcar los bancos suizos si la ayuda humanitaria prevalece a los sermones dogmáticos.

No solo la homofobia persiste desde el pulpito papal. también la misoginia insiste, la repugnante pederastia, la excursión de las campañas misioneras en culturas africanas, aboliendo y prohibiendo el uso del condón, los públicos ataques a las religiones externas, su bélico discurso ante el islam, religión de quien se cree el cristianismo ajeno y diferente, la insensatez, la amnesia voluntaria ante su historia criminal, la cínica idea de limpiar todos sus muertos con el giro de un rosario,  la inconcebible insistencia en ese dogma absurdo y fatal, “ la infalibilidad” de los prelados. La “infalibilidad” del sucesor en el trono de san pedro.

La Jesus Christ Company resiste sobre dos milenios de vergüenza, y quiere resistir sobre las nimias rebeldías de sus subalternos, sobre la hambruna, la miseria y la debilidad intelectual de este hemisferio, el frívolo occidente.

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