La falsa idea de los 18 años

La falsa idea de los 18 años

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Cuando se es un jovencito, piensas que cumplir la “Mayoría de edad” –aunque no debería ni siquiera determinarse ‘Mayoría de edad’, ya que están condicionándote a que no es importante cumplir más años-, muchas cosas nuevas sucederán. Muchos incluso se emocionan con sacar la contraseña y después la cédula.

Piensan:

1. «Ya no me van a joder para salir a rumbiar. La policía ya no me puede echar, o llamar a mis papás». Lo que no entiende es que ahora puede ser más que multado en cuanto cometa una infracción.

Cuando llegas tarde de una fiesta y tu madre te está esperando

2. «Ya puedo llegar tarde y mi mamá no me puede decir nada». Aunque la mamá le siga poniendo hora para llegar.

Mientras tanto, en las obras públicas

3. «Voy a trabajar e irme de la casa». Pero no, al final de los 18 ha olvidado esa promesa.

¿Viajar en el asiento de atrás? Bitch please, esto es un camión...

4. «Lo primero es viajar». Claramente con el dinero de los papás y antes de eso, convencerlos del permiso.

Parece que Poseidón no está muy de acuerdo con este matrimonio

5. «Ya puedo casarme». Normalmente lo piensa la empedernida del amor.

6. «Ya puedo comprar online». Con la mayoría de edad puede sacar la tarjeta de crédito a su nombre y endeudar a los papás si no trabaja.

 

Otros más maduros piensan:

1. «Mierda». Después de darse cuenta el montón de responsabilidades que deben asumir y que el tiempo con cada año se limita mucho más.

¡Vamos colegas, hagamos una conga!Ésta será nuestra expresión cuando regresemos a la rutina

2. «Qué pereza». Después de despertarse con los 18 y saber que si no ha sacado la libreta militar, le toca irse a joder por allá. Luego, tener que recoger la cédula en la registraduría mientras se mama la cola.

Los pensamientos de las personas a la hora de cumplir “la mayoría de edad” son diversos, y volátiles. Se transforman y empiezan a sufrir cierta madurez en medio de las ideas erróneas de la adolescencia. El sexo se convierte en algo extremadamente importante, tanto como la parranda y el promedio universitario. El dinero ya no alcanza, y se siente vergüenza al pedírselo a los papás.

Pero se olvidan de cosas realmente importantes de la “Mayoría de edad”. Es legal comprar cerveza aunque desde los 15 a las tiendas de barrio no les interese comprobar que tan adulto es usted, y que evidentemente –muy importante además- ya puede votar, y colaborar en la lucha de la abstención, la elección de lagartos y roedores.

Aunque si no vota, se evita la culpa que se adquiere cuando se es grande.

Por Sebastian París

Twitter: @lenfert

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