La Fantasía de lo imposible, ¿Quién no ha soñado con tener de todo sin hacer el más mínimo esfuerzo?

La Fantasía de lo imposible, ¿Quién no ha soñado con tener de todo sin hacer el más mínimo esfuerzo?

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Natalya Peña

Pero no sólo con lujos y placeres materiales se sueña. También están los que desean sacar las mejores notas en la universidad sin leer un libro, sin ni siquiera leer el material que asignan en cada materia. Los más soñadores y perezosos, sin presentarse a clase al final de semestre, ruegan por un aumento en sus notas porque están convencidos de que el poco esfuerzo merece más, pero el resultado de esto nunca es un sueño, siempre es una realidad y no la esperada. Los más osados sueñan con ascender en su trabajo, con ser su propio jefe sin necesidad de demostrar que son los mejores en lo que hacen. El deseo de avanzar laboralmente y así obtener más riqueza es muy común y bastante alcanzable. El inconveniente está en dejar de soñar y volverlo una realidad.

¿Quién no ha soñado con tener el cuerpo perfecto y robarse todas las miradas? Curvas despampanantes, músculos bien formados y piel tonificada es el anhelo de muchos cada vez que se miran al espejo. Pero muchos de estos soñadores son los típicos — y graciosos — que pagan el mes en el gimnasio, van a una clase y creen que es suficiente con eso. Como si pagar el mes completo les ayudara a obtener el cuerpo que quieren. Algunos van más allá y deciden comprar cuantos medicamentos, geles reductores e infusiones ven en televisión sin importarles qué contraindicaciones pueden tener todos estos productos en sus cuerpos. Hay algunos más ociosos que prefieren pagar una cirugía estética, y a veces con resultados totalmente opuestos a los esperados,  que los ayude al salir del fondo de sus problemas de peso, de medidas y de falta de compromiso consigo mismos.

Todos soñamos y tenemos anhelos por cumplir. Soñar con lo que queremos nunca ha estado mal ni mucho menos pero todo necesita un tanto de esfuerzo. En conclusión, soñar no cuesta nada pero cumplir esos sueños sí y mucho. Es mejor que nos bajemos de esa nube y empecemos a hacer que las cosas pasen por nosotros mismos y no por ayuda divina, del cosmos o de lo que sea en que creamos.

Por Natalya Peña Amaya

Twitter: @Negriet

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