La ley, según Petro

La ley, según Petro

Supongamos que Gustavo Petro es congresista y que es otro el alcalde al que hoy destituye el procurador e inhabilita por dieciséis años, no discriminemos entre izquierda o

Jaír Villano

Jaír Villano

derecha: porque a Petro, mesiánico e insolidario, seguramente no le afectaría; o al menos eso es lo que se puede presuponer si sacamos a colación los casos Alonso Salazar y Piedad Córdoba, dos funcionarios públicos, entre los cientos que ha destituido el procurador, a los cuales se les juzgó injustamente. Gustavo Petro no dijo nada, pero es un hecho, porque él hace respetar la ley, que si fuera Senador se manifestaría ante la opinión pública por las irregularidades que cobijan al magistrado del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, José María Armenta, al momento de suspender la destitución del –supuesto- alcalde por parte de la procuraduría.

Diría Petro que cómo es eso que un magistrado falla a favor de un funcionario que tiene a su esposa trabajando en el distrito, que José María Armenta se había declarado impedido en 2012 en un caso contra la Empresa de Acueducto porque su cónyuge trabajaba allí:

-¡Esos farsantes solo utilizan la ley cuando les conviene! –diría con esa prosopopeya que le distingue–.

No es mentira: la ley se utiliza cuando es de nuestra conveniencia. Muchos de los petristas que atacan hoy las facultades del procurador seguramente no se opondrían si este, pongamos al caso, hubiere destituido a Álvaro Uribe. ¿Alegarían la potestad que le confiere la Carta Política a la Procuraduría en el artículo 277? ¿Discutirían que este organismo no tiene facultades para destituir a un funcionario elegido por voto popular? ¡No! no lo harían, y es, entre otras, porque a mi juicio problema no es la Procuraduría sino el procurador (aunque desde luego que las extralimitaciones del organismo de control merecen otra discusión, en ese sentido es precio leer las columnas de Rodrigo Uprimny).

Los funcionarios públicos, elegidos por voto popular, no pueden ser inmunes ante la ley, necesitan que alguien los vigile y que de cuenta de su  gestión y de sus posibles irregularidades. No hay que dejarse llevar por la emoción, no hay que olvidar que criminales también han sido elegidos por voto popular. Otra cosa es que quien dirige este organismo goce de un sesgo político al momento de fallar en contra de; en otra columna mencioné lo que sucedido con el ex gobernador de la Guajira, el temible Kiko Gómez, pero hoy conviene sacar al caso el silencio de Ordóñez frente a Luis Alfredo Ramos, ex gobernador de Antioquia, quien, dicho sea de paso, es investigado por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) por presuntos nexos con el Bloque Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia.

Luis Alfredo Ramos, antes de la medida de aseguramiento dictada por CSJ, fue precandidato presidencial por el Centro Democrático, pero el omnímodo Ordóñez guardaba mutismo ; es que él comparte las ponzoñosas mieles del uribismo, por lo demás, no sobra recordar que en el viaje que hizo a la Corte Internacional de la Haya, iba acompañado de dos funcionarias de la Procuraduría muy próximas al expresidente: Tatiana Londoño Camargo, hija de Fernando Londoño (el áulico uribista), y Paula Andrea Ramírez, hija de un alto directivo de la Universidad Católica, asesor de Uribe Vélez (“La bomba Petro”- Daniel Samper Pizano).

Asistimos, pues, a un fallo con fines ideológicos, lo que sucede es que el lenguaje político está diseñado para que las mentiras parezcan verdades, como diría Orwell.

Petro no es una víctima, pero Ordóñez si es un victimario, por cuestiones de espacio no me explayaré, pero baste con saber que el supuesto impacto ambiental por el que lo destituyen resulta baladí si tenemos en cuenta los perjuicios socioambientales que está generando la mega minería; además, la supuesta violación al principio constitucional de la libre empresa, es una argucia, dado que un funcionario debe elegir cómo y cuánta debe ser la participación del Estado en el mercado, de forma que no se le puede castigar a alguien por intervenir en los tejidos de este, a ello sumemos que en el sistema democrático la izquierda debe tener garantías para alterar el statu quo, bien dice Semana, que de no ser así su participación en la política no tendría sentido (Semana, edición N.o 1655).

Más claro no canta un gallo, dice el adagio callejero. Ordóñez victimizó a un vanidoso gobernante que se equipara con Bolívar, Gaitán y quien habla de golpes de Estado. Ataca a los medios de comunicación de manera constante por ser de propietarios neoliberales, pero no olvidemos que parte de la información que sale en este texto ha sido extraída de las emisiones de Noticas Uno, un noticiero de izquierda, dirigido por la respetable Cecilia Orozco Tascón. No obstante, no se equivoca cuando habla de una tergiversación de la realidad por parte de algunos medios, lo que ha hecho CM& en su sección Uno, dos, tres, resulta a todas luces deleznable, un show de unas bellas actrices que saben interpretar muy bien los guiones.

Pero así y todo, Petro exagera.

Algunos dicen: “es que él no es corrupto”, pero y quién dijo que eso era plausible, es una mala costumbre que producto del taimado comportamiento de los politiqueros la sociedad ha adoptado. No olvidemos, sin embargo, que no es mejor el que menos daño hace.

A última hora:

El Tribunal de Cundinamarca deja sin efecto provisional la destitución de la Procuraduría, el Consejo de Estado y la Corte Constitucional tienen la última palabra. En honor a la verdad es injusta la medida contra el alcalde (otra cosa es su mesianismo) y han sido pacíficas las manifestaciones.

@VillanoJaír

http://eldisidente22.wordpress.com/

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