La tierra del olvido

La tierra del olvido

TIERRA

La desmemoriada, la indolente, la olvidona, la aprovechada, la del hit del momento, la de las chivas noticiosas; la que se jacta de sus deportistas. La que utiliza la gloria ajena, la que hace de un triunfo propio una alegría para el pueblo; la orgullosa, la pretenciosa, la que araña, la que goza, la que siente; la de la bandera en las ventanas. La que hace a un lado, la inescrupolosa: la tierra del olvido.

Durante muchos años nuestros deportistas han trabajado de una manera incansable para obtener esos triunfos que les brinda la alegría de saber que cumplieron  sus metas y su propósito de vida. Una disciplina incesante hace que estas personas sean motivo de admiración, de respeto y a veces hasta de orgullo. Estos deportistas con su labor han hecho que sus nombres guarden un escalón en los anales de nuestra historia, aquella que ha sido utilizada y manoseada para fines lucrativos y cantidad de cosas más.

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Levy Rincón

Lentamente y con el pasar de los años venimos convirtiendo esa gloria deportiva en el sabor del momento, en el hit, en la moda. Celebramos sin parar, gritamos, formamos algarabía y hasta tenemos el descaro de acreditarlos como un bien común, hasta propio. Pues resulta que detrás de aquellos triunfos que celebramos con ese furor patriótico, efervescente y efímero, hay historias, hay lucha, hay una dedicación constante, sentimientos y berraquera. Cosas que hacemos a un lado, por nuestro afán de desahogo, de expulsar todo nuestro malestar a través de estos logros.  Estos deportistas, que merecen todo, menos el olvido, son victimas de un verdugo mediático que como el carroñero que es, extrae cuanto más puede, para después tirar, abandonar.

Podría escribir un sinfín de nombres en este artículo, pero caería en lo mismo, caería en ese abismo de donde no me va a sacar nadie y tampoco a ellos; pero sí puedo traer a colación, aquellos que más nos han dado reconocimiento y por los cuales sacamos pecho y decimos sentirnos dignos de nuestra patria, todo esto sin desprestigiar y quitarle méritos a los que no se nombren. De antemano digo que todos, absolutamente todos son dignos de admiración y respeto.

Hace unos años un hombre humilde oriundo de San Basilio de Palenque, Bolívar, que responde al nombre de Antonio Cervantes, conocido por ustedes como ”Kid Pambelé’‘ supo brindarnos una cantidad de alegrías que parecían un vendaval incontenible del orgullo en masa. Ese hombre que mantuvo durante ocho años el título Mundial de Boxeo del peso Welter Junior, hoy en día vive sumido en el más triste de los olvidos, abandonado por los patriotas y sobretodo falto de apoyo, porque es un ser humano que tuvo errores como todos. Aquél que supo ser nuestra cara ante el mundo, nuestro emblema, nuestro tema en las mañanas y el portal de los medios, hoy necesita de nosotros, pero resulta que  sólo estamos para el festejo y nada más.Y es que como este señor también hay otras glorias que pasan por situaciones precarias y nosotros seguimos ahí, como si nada, como una costumbre casi que perpetua. Ellos son como esos trofeos que se empolvan en las vitrinas y de vez en cuando los brillan, para después dejarlos que en limbo otra vez.

Miguel ”el happy lora” campeón mundial del Peso Gallo del Consejo Mundial de boxeo entre los años 1985 a a 1988. Este señor nacido en Montería Cordoba, fue icono de una generación, salía en camisas y hasta fue el personaje del año ¿quién con exactitud habla sobre la vida de él hoy en día? como el señor ya no vende, entonces ya no es motivo de orgullo. Pues don ”Happy’‘ hoy en día hace un trabajo incansable con las nuevas promesas de este deporte que tantas glorias y motivos de orgullo le ha dado a los revolús de la celebración, a los adueñados de las glorias ajenas.

El caso de Edgar Rentería es distinto, este barranquillero exbeisbolista que supo ganar dos veces la serie mundial, anotando en las dos ocasiones el hit que le dio el campeonato a los equipos con los que jugaba (Marlins 1997, Gigantes de San Francisco 2010) sí goza de una vida cómoda por la remuneración económica que le dio los años de trabajo en su disciplina deportiva. Hoy en día trabaja con los jóvenes que sueñan con ser como él, y a pesar de que su patria que celebró sus títulos como propios, lo tiene en el baúl de los olvidos, el trabajo que está haciendo sigue siendo motivo de admiración y de respeto.

Casos como estos son una constante replica en el trasegar de nuestra historia deportiva; María Isabel Urrutia, ganadora de la primera Medalla de Oro olímpica en Sidney 2000, Luis Herrera (Lucho Herrera) ganador de la vuelta España en 1987 y cantidad de reconocimientos más, considerado unos de los grandes pedaleros de la historia del ciclismo mundial. Martín Emilio ”Cochise” Rodríguez, destacado ciclista de las décadas de los 60 y 70, pionero de los triunfos en y celebraciones deportivas en nuestro país.

Hoy en día disfrutamos como nunca antes de una generación de deportistas exitosos que nos han brindado cantidad de alegrías en un tiempo muy corto: Nairo Quintana (ganador del Giro de Italia y Subcampeon del Tour de Francia , Mariana, Pajón (Medalla de oro olímpica en Londres 2012) Carlos Oquendo (medalla de bronce en Londres 2012) Caterina Ibarguen (Medalla de oro en campeonatos mundiales de Atletismo, plata en Londres 2012). Personas que muy bien y como ya es costumbre en nuestra patria desmemoriada, en algunos años ni estarán en el subconsciente de la masa, y como no serán las tapas de reconocidas revistas y no estarán vigentes, pues ya no serán el motivo del aguardientazo, le echada de harina y la caravaniada en moto.

 Lo que sí tenemos muy presente como nuestro referente deportivo es al fútbol, materia en la que todos los colombianos somos expertos y de la cual hablamos como los grandes sabios iluminados y prodigios escogidos como los salvadores del futuro de nuestra selección y de los equipos a los que hinchamos. Hoy celebramos los triunfos de la Selección Colombia y los 23 seleccionados para el mundial son los nuevos héroes de la patria, de la patria boba. Ellos son los escogidos para justificar nuestros desenfrenos patrióticos, y pues como son el ”hit del momento”, qué mas da, hagamos fiesta; James Rodríguez, Juan Guillermo Cuadrado, y hasta Radamel Falcao que no pudo jugar el mundial, son las nuevas caras de la gloria. Aunque no es comparable una selección con la otra, por ningún motivo, aquí ya hubo ”Héroes Futbolistas” Freddy Rincón, Adolfo ”El Tren” Valencia, Faustino Asprilla, Carlos ”El Pibe Valderrama” entre otros. Ellos ahora gozan de un reconocimiento publicitario, pero algunas vez también nos hicieron salir a echarnos agua y a ellos hoy los comparamos y hasta nos atrevemos a decir que no fue tampoco mucho lo que hicieron. Pronto y al igual que nuestros ”Heroes” actuales, se convertirán en muñecos olvidados por allá en un ático a cual nadie sube y por ende nadie volteará a ver.

 Somos la patria del alzheimer deportivo, la olvidona y no faltaba más, la celebrona. Pero hasta ahí, de ahí para allá, lo que falta es camino para aprender a ser agradecidos, para saber sostener en el tiempo los orgullos, para entender que los triunfos no son moda, no son la sazón del mes. Son logros que deben sostenerse por siempre, porque la historia no la va a cambiar nadie, porque lo que se logró ya no se borra. No le dejemos ese trabajo a estatuas que el sol curte, las palomas cagan y el tiempo también las abandona.

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