La triste Corea del Norte

La triste Corea del Norte

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Se sabe que en 1945, luego de que el ejército japonés dejara libre a Corea, la Unión Soviética y Estados Unidos dividieron[1]  la nación en Corea del Sur, gobernada por Synmang Rhee, un capitalista; y Corea del Norte, gobernada por Kimm Il-sung, la antítesis de Rhee, es decir, un comunista. (La escisión sucede en el marco de la guerra entre la Unión Soviética y Estados Unidos, esto es la Guerra fría).

Il Sung, un mocetón de menos de cuarenta años de edad, tenía como anhelo convertir a toda Corea en una nación comunista; por eso viajó a Moscú en marzo de 1949, a buscar el jair_villanoaval de Stalin. No obstante, y para sorpresa Il, Stalin no auspició su plan, ¿el motivo? El mandatario de la Unión Soviética no tenía certeza si la rebelión popular China iba a triunfar.

Más adelante, con la victoria de Mao Zedong en China, con puesta en marcha una bomba nuclear por parte del gobierno Ruso, y con la unión entre Mao y Stalin, se auspicia la invasión del ejército de Kimm a Corea del Sur.

Las fuerzas Norcoreanas no se hacen esperar y tenido el aval del tahúr Stalin comienzan atacar la lábil defensa del presidente Rhhe. En efecto, éste último  alerta a Harry Truman,  presidente de Estados Unidos, sobre las aproximaciones de la contraparte a su nación: hay que tener en cuenta que el ejército Norcoreano ya había invadido Seúl, la capital de la nación; ante esto el mandatario estadounidense se ve obligado a convocar un raudo y apremiante Consejo de Seguridad para lo que días posteriores sería una coalición entre dieciséis naciones –entre ellas la siempre problemática Colombia– las cuales buscaban apoyar las menguadas fuerzas militares de la Corea anticomunista que, luego del ataque de la artillería Norcoreana, se vieron obligada refugiarse en un enclave llamado Pusa.

Llegadas las fuerzas de las Naciones Unidas, comandadas por el general Mac Arthur, un militar de mucha pericia producto de numerosas guerras, se logra recuperar a Seúl, acto seguido, llenos de euforia y ambición, el cuerpo militar decide invadir la Corea del norte ¿la razón? Acabar con la república comunista de Kimm, quien ya le había manifestado la circunstancia que ahora padecía su país a Mao Zedong y que, desde luego, llenó de preocupación a su gobierno, pues Corea del norte era separada de China por el río Yalu.

Mao es modestamente apoyado por Stalin[2] y comienza una guerra entre China y las fuerzas de Naciones Unidas, éstas últimas se ven obligadas a dejar el territorio “conquistado”; en 1951 China ya había recuperado Seúl, la ya nombrada capital de Corea del Norte.

El ambiente entre las naciones era hostil y belicoso. Naciones europeas temían una guerra nuclear, pues en algunos titulares de prensa estadounidense se aseguraba que el presidente Truman no descartaba la posibilidad de utilizar la tan nefasta bomba atómica, la verdad era que la petición de esta atrocidad fue hecha por el general Mac Arthur, quien veía con impotencia como sus tropas debían desalojar los alrededores del paralelo 38, que volvían a pertenecer a los más de 380.000 voluntarios que salieron a defender el comunismo chino y norcoreano. (No en balde anotar que la Unión Soviética de Stalin no temía la guerra atómica, ergo, también contaban con esa clase de artillería).

A ciencia cierta en la guerra no hubo lugar victorias ya que las hostilidades aparentaban igualar en ambos actores; por ello el 27 de julio 1953, muerto Stalin (en marzo de 1953) y erigido como presidente Estadounidense el republicano Dwight Eisenhower en 1952, se crea un armisticio que desmilitarizó algunas zonas aledañas al paralelo 38, pero que no firmó nunca un acuerdo o tratado oficial de paz; por lo cual la aspereza entre coreanos (sur-norte) continúa.

Y parece guerra de otro tiempo, pero la verdad es que no es extraño que en cualquier momento Corea del norte ataque a Corea del sur, de hecho el gobierno de Corea del Norte, liderada  por Kim Jong-un, nieto de Il- sung, ha llevado a cabo pruebas nucleares desde el  año 2006.

Se ha escuchado últimamente lo sobrepasados que son los límites de Jong-un, hace poco ordenó la ejecución de su tío Jang Son-Thaek por traición, y recientemente no descarta la ejecución de toda la familia de su pariente.

La comunidad internacional parece resultar indiferente ante la violación masiva de los derechos humanos en esa nación, recuérdese que en dicho país está prohibido, entre otras cosas, ver programas de televisión que no sean locales, al igual que constituye un delito adoptar o consumir expresiones culturales extranjeras.

¿Qué hacer con el inclemente Kim Jong-un? ¿Cómo acabar con la barbarie extremo comunista en dicho país? Son preguntas que inquietan cada vez que se escuchan noticias de la triste Corea del Norte.

@VillanoJaír


[1] Tomando como referencia el Paralelo 38, que actualmente sigue dividiendo a las naciones.

[2] Se dice que Stalin temía que China perturbara la hegemonía Soviética, por eso su apoyo se limitó a artillería aérea y antiaérea, que, no obstante, fue de gran ayuda a la China de Mao (senderodelahistoria.wordpress).

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