Las otras víctimas del conflicto

Las otras víctimas del conflicto

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Foto: semana.com

 

Por Hugo Correal
@HugoCorreal

El sol se escondía entre los pocos espacios que dejan los edificios apretujados de Buenos Aires, una tímida brisa porteña refrescaba el sofoco de la tarde para darle la bienvenida a la noche que se abría paso en el cielo de la Capital argentina. Justo en frente del icónico Obelisco con el que se conmemorara el cuarto centenario de la fundación de esta caótica pero hospitalaria ciudad, el tricolor nacional servía como fondo de la concentración ciudadana convocada en el marco del Día Nacional de las Víctimas.

Los participantes, en su mayoría –por no decir todos- estudiantes universitarios colombianos, en una muestra de solidaridad y compromiso con la necesidad de transformar las estructuras que han dado pie al conflicto social, político y armado que padece Colombia hace más de cinco décadas, se encontraron en la mitad de la transitada Avenida 9 de julio alrededor de una tarima improvisada desde donde se rendía homenaje a las víctimas del conflicto colombiano con música, baile y píldoras para la memoria, mientras que en plena hora pico La Ciudad de la Furia transitaba a escasos metros de ese pedazo de Colombia y Latinoamérica unida que, en aquel momento, no solo manifestaba su apoyo a la salida negociada al conflicto, sino que además denunciaba públicamente la responsabilidad del Estado Colombiano en el surgimiento y perpetuación del mismo.

El hecho de que quienes encabezaran la manifestación pública fueran estudiantes universitarios pone de presente un aspecto fundamental para entender las raíces y alcances del conflicto colombiano.

Gracias a que el Estado colombiano le ha dado la espalda a las necesidades fundamentales de la inmensa mayoría del país, miles de estudiantes colombianos han tenido que emigrar a la República Argentina para empezar y/o continuar su formación profesional pues en Colombia aunque aquello está consagrado en la Constitución Política como un derecho fundamental, en la práctica es un privilegio al que pocos pueden acceder o una mercancía que pocos pueden comprar.

Marieta Toro, miembro de Marcha Patriótica –organización que convocó en Buenos Aires la jornada para conmemorar el Día Nacional de las Víctimas- afirma: “Colombia se ha vuelto un país expulsor de su gente y desafortunadamente de su gente más joven; de la gente que tiene la capacidad intelectual y la motivación y las ganas de aportar en la transformación del país y que por diferentes circunstancias –no necesariamente relacionadas con el conflicto armado- sino por el exilio económico, se ven obligadas y obligados a buscar su desarrollo profesional en otros países. Argentina es un país que nos ha recibido muy cálidamente y además nos ha garantizado derechos que no tenemos en Colombia. Ahora no solo llegan muchachos a hacer posgrados, cada vez crece más el número de jóvenes de 15 y 16 años que llegan aquí para cursar un pregrado porque sencillamente en Colombia ese derecho no está garantizado. Este fenómeno es algo que nos debe llevar a reflexionar respecto a la exigencia que tenemos que hacerle al Estado colombiano para que asuma la responsabilidad con los jóvenes y las futuras generaciones”.

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La paz no se concreta simplemente con el silenciamiento de los fusiles, ni con la desmovilización de los grupos insurgentes; la paz solo se alcanzará cuando la sociedad colombiana en su conjunto entienda que el conflicto social, político y armado que nos ha desangrado durante tantos años de dolor, es producto de un proyecto de país al servicio de los intereses de los grupos políticos y económicos que históricamente han estado de espaldas al pueblo colombiano.

Entendiendo lo anterior, es menester exigirle al Estado colombiano que garantice los derechos fundamentales de sus ciudadanos para que cuando algún muchacho decida irse del país a estudiar en el exterior sea motivado por el deseo de vivir una nueva experiencia y no porque en su país simplemente no pudo vivir.

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