Los irresponsables

Los irresponsables

Alejandra Gonzáles Díaz

Alejandra Gonzáles Díaz

Hace algunos días mientras esperaba el Transmilenio en horas de la noche, vi cómo un grupo de adolescentes, digamos de 16 años, atravesaba corriendo la avenida, y se metía en la estación. Riendo, salieron corriendo a otro vagón hasta que nosotros, los espectadores indignados, los perdimos de vista. No dijimos nada. Sacudimos la cabeza en señal de desaprobación. Son adolescentes, ya aprenderán a no hacer tantas locuras, pensamos tal vez.

Días después, un artículo en el periódico confirmaba la preocupación de las autoridades por la extensión de ese comportamiento, delictivo por una parte, y altamente peligroso tanto para el que lo hace como para los carros que transitan la vía, por la otra. Algunos entrevistados lanzaban osados toda clase de excusas: “es que iba tarde y tenía que acortar camino”, “es que no tenía para el pasaje” y la justificación más descarada de todas: “Transmilenio tiene mucha plata y por un pasaje no se va a empobrecer.”

El problema de fondo, es que en este país padecemos la mentalidad del irresponsable. Vamos por la vida sin asumir nada de lo que hacemos. No somos nosotros los que hacemos las cosas sino las circunstancias o esa masa amorfa y fácilmente imputable que son los demás. Somos como niños que viven inconscientemente sin pararse por un momento a considerar las consecuencias de sus actos y cuando estas llegan, ahí sí ponemos a trabajar la imaginación para elaborar cualquier excusa que nos permita negar cualquier implicación: “no pude llegar a tiempo porque había mucho trancón”, “no fui al compromiso porque me surgió un ‘inconveniente’”, “yo estudié mucho para el parcial pero fue que preguntaron preciso lo más difícil”, “yo te quiero, pero es que tú haces las cosas difíciles”; “Es que Transmilenio tiene mucha plata y yo no”; “es que mis papás/ mi novi@/ el vecino/ el profesor/ el alcalde/la gente…” Y siempre hay un “es que” que nos libre de cualquier situación.

Qué tal si dejamos a un lado las excusas y empezamos a aceptar nuestra responsabilidad a nivel micro, para ver si logramos aceptar nuestra responsabilidad a nivel macro:el que salió tarde de la casa fue usted, el que no quiso atender al compromiso porque le dio flojera fue usted, el que se tiró el parcial porque estaba viendo videos en youtube fue usted, el que votó en las elecciones fue usted y el que está arriesgando su vida y robándole a un sistema que es para su servicio, es usted. Su vida no es de los demás, sino suya, su ciudad es de los demás y suya también y su país es de 48 millones de colombianos y suya también.

Dejemos de echarle la culpa a los demás y asumamos cuál es nuestra parte en la situación, a ver si aprendemos de una vez que los principales afectados por nuestra acciones somos nosotros, pero también esa sociedad de la que inevitablemente hacemos parte; y a ver si en vez de invertir el tiempo en buscar culpables cómodamente, lo invertimos en corregir nuestros errores y pasamos de ser el que tira la piedra y esconde la manoa ser la persona admirable que tiene el valor y la entereza para asumir completa responsabilidad por sus acciones.

Por Alejandra González Díaz
alejagondrad@hotmail.com

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