Manual Para No Botar

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1. Seguramente muchos se entusiasmaron cuando se volvió vox populi que el pibe Valderrama, todo bien todo bien, aspiraría al Congreso por las filas del partido de la U; que el tino Asprilla, ¡tas tas!, haría lo propio —¡tas tas!— no por el Uribe Centro Democrático —¡tas tas!— sino, por el partido de la Alianza Democrática Nacional (ADN) (¡El partido de Juan Carlos Martínez!). Se recibió con alborozo la noticia de que el Cuenta Huesos amenizaría los futuros debates entre Robledo y Uribe… Pan y circo, decían los romanos. Pero debieron ser más astutos, porque de estar en un partido la mejor apuesta hubiera sido por Pacho Maturana, para que cuando haya un escándalo en el Erario nos enseñe su filosofía de “perder es ganar un poco” (y entonces mantendríamos ganando).

2. No hay que dejarse llevar por las apariencias físicas al momento de votar. Óscar Iván Zuluaga puede ser un galán de telenovela, pero no para el papel de presidente. Santos podrá estar muy a la moda con sus pantalones amarillos, pero de jefe de Estado no tiene nada. El príncipe, estimada romántica, no es un príncipe; esto no se trata de apariencia sino de contenido: ¿Qué propone? ¿Cómo lo piensa llevar a cabo? Lea los Planes Nacionales de Desarrollo.

3. Al congreso aspiran muchos estudiosos e intelectuales, pero también muchos lagartos, muy difíciles de identificar (creerá uno que son Roy Barreras y Juan Manuel Corzo, ¡pero no!); por eso es mejor cuando se declaran de antemano caballos, como Junior Jein, El Caballo. “Somos diferentes”, reza su campaña, “no compramos votos, somos diferentes”. En aras de la democracia no hay que prejuzgar, pero es que, Junior Jein, usted ya ha dicho que lo suyo es: “Puro vacilón/ puro vacilón”.

4. No olvide las píldoras para la memoria. Uy, no olvide que muchos de los congresistas que aspiran por una nueva curul aprobaron la reforma a la justicia; que cuando se discutía la reforma a la salud asistieron pocos, pero que cuando les iban a disminuir el sueldo asistieron todos. No olvide que este gobierno ha suscitado una buena cantidad de manifestaciones: manifestación de la reforma a la educación, la reforma a la justicia, la reforma a la salud y la del TLC. Pida coherencia y menos cinismo: no olvide que uno de los críticos más acérrimos de este gobierno, el ex presidente Uribe Vélez, fue ponente de la Ley 100 cuando era congresista, que en 2005 su ministro de Salud, Diego Palacios, aprobó la liberación de precios a los medicamentos y por eso hoy muchas personas no pueden acceder a ellos.
Elegir entre la derecha uribista y santista es como elegir entre el SIDA o el cáncer. Es que el lenguaje político, y esto lo decía un tal Orwell, “está diseñado para que las mentiras parezcan verdades y el asesinato respetable”.

Necesitamos, pues, verdaderos cambios.

5. Infórmese. Difícil, dada la calidad de los medios, pero procure hacerlo. Analice las noticias y no trague entero. Observe todos los puntos de vista y hágase una opinión.
Ah, levántese temprano y ejerza su derecho. No deje que los demás decidan por usted.

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