Mil preguntas con una excusa irracional: Juventud

Mil preguntas con una excusa irracional: Juventud

Bettina Ruiz

Bettina Ruiz

A nuestro mar le quitaron 75 mil kilómetros, en Cuba se decide nuestro futuro de paz y a aquellos que son nuestras raíces, los tienen dando vueltas después del paro, por el dichoso TLC y los costos en fertilizantes. Como si no fuera poco con este deslumbrante panorama –dolorosamente cotidiano─ nos llega la noticia de que al parecer a nuestro senado volverá una de las tantas moneditas de cuero que hemos tenido sentadas en el poder.

Me atrevo a decir que todos nos enteramos de esto, pero ¿y? Mientras tanto nos encontramos comprando regalitos de amor y amistad, solo por cuestiones comerciales, porque ¿qué dirían si no recibo regalo de nadie? Es ahí donde nace entonces el amigo secreto y todos quedamos contentos con un dulce, que nos dio alguien a quien tal vez solo algunas veces hemos saludado.

Al mismo tiempo vamos al Petronio, deliciosa la comida del pacífico y del traguito ni para qué hablamos. ¿Pero entendemos aunque sea un poco qué significa? ¿Qué implicaciones culturales tiene que éste sea un espacio de reunión para regiones distintas unidas por la música, el sabor y la alegría? Si se entendiera el concepto creo que la apropiación sería mayor y no se limitaría a pasar un rato chévere cada vez más comercial. ¿Qué pasa con estas manifestaciones el resto del año? ¿Qué se hace en la ciudad para mantenerlas vivas?

Marchamos y protestamos, decimos exigir nuestros derechos y luchar por causas justas ¿Pero todo el que protesta tiene claras las diferentes aristas del problema? ¿Además de hacer bulla y estragos por todas partes se está haciendo algo desde las ideas? Claro, logramos ser escuchados pero terminan siendo solo unos pocos quienes en realidad logran un cambio cuando son miles los que taponan calles.

Sé que es imposible generalizar en cualquiera de los puntos anteriores. Muchos marcharon por los campesinos en el paro con ollas y cucharones, muchos están en contra de la reaparición de Uribe en el senado y muchos toman Arrechón siendo consientes del significado. Pero sigue existiendo una gran mayoría, que bajo la excusa de juventud, deja de lado lo que debería ser una tarea de todos.

No basta con hacer presencia en el momento de coyuntura ─mucho menos con las papitas bomba─ ¿qué pasa después? ¿Qué pasa cuando los medios dejan de bombardearnos con su versión de los hechos? Ahí ya no es con nosotros. Ahí es donde entra la doble moral y el conformismo. Ahí preferimos los chocolates, las flores y una buena empanada de cangrejo antes de matarnos la cabeza tratando de entender y conocer el rompecabezas que tenemos por país.

Por Bettina Ruiz
bettina.ruiz@hotmail.com

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