Militantes de la Lectura

Militantes de la Lectura

Militantes de la Lectura  art

Por Juan Manuel Rodríguez B
@Vieleicht

Fui a la La Feria Internacional del Libro de Bogotá -FILBo- el último viernes antes de que se acabara. Llegué al lugar a eso de las 12:30 p.m y como era día feriado, estaba a reventar de personas. Comencé a hacer una fila, pero después de un rato la dejé porque la multitud parecía estar a punto de presenciar un concierto.

Varias personas decían que había una especie de fila fantasma, porque no llegaba a ningún lugar y era un círculo que extrañamente no dejaba de moverse, dando una aparente sensación de avance.

Después de un tiempo de deambular, me di cuenta que en las taquillas las filas no tenían más de cinco personas. Nunca supe para qué eran esas filas eternas que a medida que pasaba el tiempo ganaban más adeptos. Luego de una media hora por fin tenía la boleta. Ahora me tocaba hacer la cola de ingreso. Afortunadamente esta si se movió rápido y en menos de cinco minutos ingresé a Corferias.

Ver tanta gente reunida para disfrutar de la feria del libro, hizo que me preguntara, ¿de dónde sale esa estadística  que los colombianos leemos en promedio 1.9 libros al año? Con el mar de gente que acudió ese día a la feria, es probable que muchos hayan decidido apostarle a la lectura este año, y así atacar esa pobre cifra. Ojalá los asistentes hayan comprado más de dos libros con el fin de sumar positivamente; eso sí mientras los lean y nos los dejen olvidados en un rincón de la casa.

Tal vez la cifra de libros leídos por persona al año, proviene de ese mismo y misterioso lugar que nos acredita como uno de los países más felices del mundo, y que nuestro himno nacional está a nada de quitarle el primer puesto a la Marsellesa.

El punto es que me gustó ver tanta gente reunida celebrando un evento que ubica a los libros como la figura principal. En cierto momento imaginé pertenecer, junto con el resto de asistentes, a un escuadrón secreto y, por qué no, a una secta que tiene como fin hacerle frente a la pobre estadística de lectura en Colombia.

Espero entonces que mis compañeros de militancia nunca desistan de su importante misión y/o caigan heridos en combate, que en nuestro caso sería dejar un libro a medias, leer sólo por obligación, y no leer como mínimo un libro al mes, cifra que considero apenas justa para mí y el resto de mis camaradas.

Si usted, estimado lector, quiere engrosar las filas de nuestro comando, tan solo necesita agarrar un libro y comenzar a leerlo.

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