¡MOCHILEAR! EL SUEÑO DE LOS MILLENNIALS

 

 

Mucho se habla de la generación Y, o mejor dicho, de nosotros los millennials. De cuáles son los propósitos y prioridades que tenemos, las características que nos definen, de las filosofías y formas con las que optamos por ver la vida y todo esto, incluso lo hablan desde una visión generalizada.

Seres 100% digitales, con ideales de independencia y libertad. Poco soñadores en el tema del amor, matrimonio e hijos. Por el contrario, el tema del cual vamos hablar hoy, el sueño casi utópico ¡Viajar por el país, viajar por el mundo!

Para muchos de nosotros, es normal levantarnos un día con ganas de salir corriendo o volando (si esto fuese posible), y estar allí, justo en ese lugar al que siempre hemos querido ir. Gastamos hojas y tinta planeado este viaje, preguntamos, cotizamos, nos unimos a redes sociales de mochileros y hacemos de todo (estratégicamente hablando) para lograr este viaje.

Algunos nos frustramos por los costos que pueden llegar a ser altos, no hay tiempo, no hay compañía, pero muchos otros si se arriesgan, la piensan diferente y la logran.

De experiencias ajenas y una muy pequeña mía, entendí que sí se puede, se puede renunciar a un trabajo que no te gusta por hacer un pequeño viaje que representará una gran satisfacción personal.

¡LA UTOPÍA NO ESTÁ TAN LEJOS!

Es sencillo y mucho más fácil de lo que algunos hemos pensado, basta con bañarnos de mucha osadía y paciencia, tener claro a dónde queremos llegar. Tener un buen equipo viajero (morral y botas), unos cuantos pesos o dólares en su defecto, y listo, ¡ah! si se sabe algún arte eso puede funcionar como plus en alguna situación.

Viajar por Colombia se puede hacer sin mucho afán, y de una forma medianamente económica en moto (eso para resolver el transporte), o poniendo en práctica el famoso “a dedo”, la forma milenial del mochilero para resolver sus viajes, claro que esta es de las mejores alternativas para los viajes en otros países. En cuanto al hospedaje, hoy por hoy la cultura del hostal ha crecido mucho, y es muy sencillo encontrarlos en las páginas web, incluso existen aplicaciones para celulares como couchsurfing que facilitan este tema, puedes recibir o brindar hospedaje a cambio de enseñanzas culturales.

El punto clave aquí para cualquier viaje, sea en el país o por fuera de este, es ahorrar, ahorrar lo más que se pueda en transporte, en hospedaje y para eso uno se vale de las alternativas que ya mencioné.

Lo principal, como dijo Daniela (una fuente muy cercana que me ha contado su experiencia), es trazar una ruta coherente y flexible, que nos permita si bien llegar a las sitios que queremos conocer, también poder extendernos un poco a los alrededores y hacer del viaje algo gratificante.

Lo segundo es llevar explícitamente lo necesario, unas cuantas prendas de vestir, unas buenas botas y tennis, medicamentos básicos, y utensilios de aseo ligeros (no se lleva el tarro del shampoo, se lleva unos cuantos sobrecitos), ropa interior, una carpa, y alguna que otra herramienta que se considere necesaria.

Cumplir el sueño no sale tan costoso

Por último, y lo que mata a muchos: el dinero. Daniela gastó en un viaje de seis semanas entre Ecuador y Perú, ochocientos mil pesos, un monto que si lo pensamos bien, no es tan grande para mes y medio de viaje.

En lo personal aún no he hecho este viaje, pero un año atrás renuncié a un trabajo solo por darme el gusto de hacer un viaje que quería a San Agustín – Huila, quizá metí la pata renunciando, pero a decir verdad, no me arrepiento, es de las cosas más gratificantes que he hecho a mis 24 años.

Amigo millennial, si está leyendo esto, y tiene muchas ganas de hacer un viaje, de sentirse libre, vivo, de respirar profundo, y obvio, tomar muchas fotos de ese lugar… ¡Hágale! No gaste más hojas ni tinta, empiece a ahorrar unos pesitos para el viaje de fin de año.

 

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