No al maltrato de los princesos

No al maltrato de los princesos

patadas

Ellas suspiraban de pequeñas porque entonces se sabían príncipas. Unas blancanieves, otras rapunzeles; siempre príncipas. Ellas no dejaron de ser príncipas aunque crecieron, pero ahora suspiraban  esperanzadas porque al fin las encontrara el princeso engalanado que en definitiva no llegó. Unas se cansaron de esperar como Fiona y como ella prefirieron el ogro verde en lugar del princeso azul. Era que entonces no sabían: Un princeso no busca, un princeso espera que una príncipa lo encuentre y sea digna de toda su belleza.

Princesos que llegaron al ciberespacio para manifestarse: #noalmaltratodelosprincesos. Es donde logran romper el silencio, pues por años han sido lastimados por tanta ingrata… Fionas que no buscan más que abrir las piernas, cuando ellos lo único que quieren abrir es el puro corazón. ¡Típico de ellas! No tienen pudor, por eso prefieren un ogro que les despoje las vestimentas y las revuelque en su pantano y su hedor. Eso lastima a los princesos, pero no dejan de esperan una principa que admire su belleza, aunque no tanto para que los tome como un objeto sexual.  Sí, porque son bellos como el Ken, claro es que este fue creado para jugar, pero ellos para ser amados. Para ser amados y no comprendidos, porque habrán quienes los califiquen de demasiado delicados, pero ellos entonces vuelven a protestar: #noalmaltratodelosprincesos.

Las principas ya saben dónde encontrarlos y los valoran tanto que no demoran en conquistar uno. Pero más demoran en hacerlo que en saber que necesitan un tiempo y un espacio, es cuando ellos las dejan, pues son princesos no relojes, ni astronautas. Tampoco se atreven a llorar por ellas, porque son princesos y se les puede caer la corona. Es normal que cuando quedan así, solos, cualquier Fiona le chifle en la calle, entonces ellos les dicen: Soy un princeso no un ogro cualquiera.  Nacieron princesos porque ogros hay muchos. Una verdadera príncipa lo sabe por eso no tarda en regresar a los brazos de su princeso azul.

Ahora muchos se atreverán a decir que los princesos ya pasaron de moda, pero hablan porque no saben que un princeso no es una moda sino un estilo de vida. Así pues, que su vida es la que se pasan defendiendo, porque a un princeso no se le pega ni con el pétalo de un clavel.  Ellos recalcan: golpear a un princeso no te hará más mujer y siempre recomiendan no tolerar el maltrato verbal sino denunciar, siempre denunciar así: #noalmaltratodelosprincesos.

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