Noviazgo: ¿Sexo o Amor?

Noviazgo: ¿Sexo o Amor?

Empecemos por decir que no hay ninguna regla inamovible que enlace los conceptos de noviazgo, amor y sexo; ninguno depende del otro. Se puede ser novios sin amor (muy usual) y sin sexo (que mal), se puede tener sexo sin amor (prefiero con) y sin ser novios (aguanta), se puede amar sin ser novios (una opción) y sin sexo (otra opción), se pueden conjugar esos tres elementos de la manera que sea, cada uno es libre de tomar su decisión, pero confieso que hay una jugada que me inquieta bastante, me genera
varios interrogantes y que me parece un poco solapada: Noviazgo + sexo = ¿amor?

Esta operación matemática traduce que dos personas se comprometen en una relación de noviazgo, en la cual se sienten completamente autorizados para tener sexo y esperan que el tiempo, el vínculo físico y la etiqueta social les traiga amor. Aquí es cuando quiero reiterar que ni el noviazgo, ni el sexo, ni el amor tienen que estar directamente relacionados; el uno no compromete al otro, sin embargo esto pasa todo el tiempo y lo he visto en muchas personas que conozco… ¿Por qué?

Tengo una respuesta que me da vueltas en la cabeza y me suena severamente preocupante. En nuestra sociedad manejamos tal doble moral, que no se nos permite desarrollar nuestros deseos, necesidades o experiencias sexuales de la manera que queremos y por eso las escudamos en el noviazgo. Es entonces cuando vemos situaciones como que una persona cambia de novio o novia cada tres meses, o que después de terminar una relación “sentimental”, se embarca en otra después de tan sólo unas cuentas semanas.

Se está utilizando el noviazgo para validar el sexo porque tenemos implantado en nuestras cabezas que No es correcto tener parejas sexuales sin la legitimidad que nos brinda el compromiso social… Vamos con un ejercicio para el cual les pido que no escondamos nuestra morronga mentalidad colectiva y la dejemos resolver ambos casos:

A. María tiene 20 años y un día le dice a sus padres: En mi vida he tenido cuatro novios y con los cuatro he tenido relaciones sexuales.

B. Daniela tiene 20 años y un día le dice a sus padres: Nunca he tenido novio, pero me he acostado con cuatro compañeros de la universidad.

¿Y entonces? ¿Somos novios para acompañarnos, conocernos, apoyarnos, divertirnos, crecer, aprender, enseñar, planear, AMAR… o para que NO nos llamen putos y putas?

Esta es mi crítica directa a la clase de noviazgos fachada, por conveniencia, por miedo, por incapacidad que ha creado esta sociedad que desconoce la genialidad en nuestras emociones, que ofende nuestra inteligencia y que a cualquier costo censurará nuestra capacidad de autonomía.

YO, Felipe Guevara, para liberarme de la presión que genera pensar en lo que es socialmente correcto o incorrecto, uso y exijo la sinceridad. ¿Muy cursi?… de pronto, pero me funciona. Soy sincero con lo que pienso, con lo que siento y con lo que busco en la gente. La sinceridad debe ser la base de toda relación humana y a partir de ahí podemos determinar, sobre todo en este caso, cuál es el verdadero sentido del noviazgo.

Es hora de replantear nuestros compromisos emocionales para darnos y ofrecer relaciones (físicas y afectivas) más claras, más sanas y con mejores resultados.

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