Opciones a la movilidad

Opciones a la movilidad

Cuando vemos que el tránsito en Bogotá colapsa agradecemos que Cali no esté tan llevada. Sin embargo, en el mediano plazo nos va a pasar lo mismo. La razón es que una ciudad como Cali sólo fue planeada en ciertos sectores como el sur y el resto se construyó como reacción al uso (casi siempre el peor posible) del suelo y no como fruto de una planeación.

La implementación del MIO fue un paso en la dirección correcta y un cambio refrescante en medio de administraciones que sólo construían más vías para los carros particulares. Sin embargo, es claro que también se quedará corto ya que por eficiente que sea, lo primero que hacen los nuevos profesionales con su primer sueldo es comprar un carro para no tener que montar en transporte público.

Medidas como el pico y placa acaban por perder su efecto porque sólo son restrictivas y no premian a los conductores que la respetan. Por el contrario, estimulan a la gente a comprar un segundo carro y a no deshacerse del carro viejo que contamina más que los nuevos. Construir más vías (únicamente) tampoco soluciona el problema porque simplemente serán llenadas por más carros, que a su vez demandan más parqueaderos, en un círculo vicioso que no tiene fin. 

Pero si desde ahora planeamos opciones distintas a simplemente suministrar más vías a los carros particulares, algún día podríamos tener una variedad de alternativas para que la gente escoja según su necesidad. Entre ellas, propongo que se planeen los carriles HOV (High Occupancy Vehicles o vehículos con más de un pasajero). 

Otra medida interesante es estimular el teletrabajo. Ahora es muy común que la gente tenga conexión a internet en la casa y muchos trabajos de oficina se podrían realizar sin tener que desplazar a la gente. Obviamente no todo se puede hacer a punta de Skype, pero como lo demostró el experimento gringo durante la escasez de gasolina, hacer que la gente vaya a la oficina menos días a la semana tiene un impacto enorme y muy positivo sobre la movilidad.

Así se lograría en cierta medida que la gente prefiera no salir sola en un carro, ya sea porque trabaja en la casa, porque vive cerca y llega en bicicleta, porque llega más rápido en transporte público o porque se pone de acuerdo con sus vecinos para compartir el único viaje que hará en carro durante el día: de la casa a la oficina y viceversa. Esto genera menos complicaciones que simplemente restringir el flujo (pagar a guardas de tránsito que vigilen, controlar que no los corrompan, etc.).

No esperemos a que los problemas de movilidad nos exploten en la cara como pasa en Bogotá. Todavía estamos a tiempo.

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