‘País culebrón´

‘País culebrón´

paisculebron

Por Lorena Arana
@aranitaarepita

Colombia es un país culebrón, amante de las deudas y las apariencias; experto en fingir y en decir mentiras,  en lucir algo, pero deberlo todo. Tal vez sea por el consumismo o por los deseos que nos invaden.

Para mí las verdaderas culpables son nuestras prioridades. ¿Cómo es posible que alguien prefiera exhibir un carro frente a los vecinos, que asegurarle mercado a su familia? ¿Cómo va a ser que los jóvenes de ahora compren un Smartphone y no tengan ni para el taxi después de una rumba?

Absurdo. Vivimos un tiempo absurdo. El materialismo nos consume. Comemos marcas, lujos y fotos de viajes en las redes sociales para que al final, terminemos llenos de culebras.

Pero no se asusten, que hay unas peores que la canción `Anaconda` de Nicki Minaj o que un millón de serpientes a cien mil metros de altura en un avión

En Colombia abundan más ´culebras´ en las ciudades que en el Amazonas. Son más largas las deudas con bancos, ´gota a gotas´, instituciones prestamistas y hasta conocidos y amigos, que las atemorizantes serpientes del corazón de la madre naturaleza en su mayor expresión asesina.

Ese es el coco de nuestro país. Sufrimos imaginándonos asfixiados por una deuda-constrictor, mordidos por la cobra-doradedinero o cascabel-eados por no pagar a tiempo.

De este lado del mundo, subiendo Suramérica hacia el noroccidente, entre Venezuela y el océano Pacífico, le llamamos ´culebras´ a las deudas y nosotros somos culebrones por excelencia.

El mercadeo y la globalización nos han hecho víctimas. Vivimos en un cuerpo irreal, lleno de necesidades creadas que nos nublan la razón y no permiten ver que la infelicidad está en pasar la vida ganando dinero para los demás.

Mi consejo, compatriotas y aquellos que sufren por este comportamiento: ¡Dejen de ser culebrones! Vivan dentro sus verdaderas capacidades. Acéptense, tengan lógica, no malgasten el dinero y verán que al final de la noche, por fin encontrarán paz.

Tal vez su carro se vuelva modesto, su barrio más popular. Tal vez, ya no vaya a tener datos sin wi-fi, pero sabrá que ese es usted y que su valor está muy por encima de eso. ¿Y sabe qué es lo mejor? Que, por fin, sabrá que los que tiene a su alrededor lo aprecian tan solo por lo que es. Inténtelo.

 

 

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