Paro de sicarios y día sin muerto

Paro de sicarios y día sin muerto

Colombia es un país de paros. Mucha gente cree que es posible conseguir una posición fuerte en una negociación usando una vía de hecho. Históricamente las huelgas o paros han sido herramientas para alcanzar mejores condiciones de vida y laborales de millones de trabajadores en todo el mundo.

Pero el paro se puede ver de varias formas. Primero que todo, en Colombia los camioneros paran, por ejemplo, porque no hay precios justos, no hay precios justos porque hay poca mercancía que mover, hay poca mercancía que mover porque hay una ruptura en la cadena de producción de alimentos por el invierno y otros factores económicos y geopolíticos.

El paro afecta a millones, y obedece al desfogue de demandas que no serán escuchadas de otra forma.

Sin embrago, sería interesante que en Colombia se diera otra especie de paros. Ojalá un día se declarara el paro indefinido de Sicarios. ¡Sí! Eso es: que los sicarios, los fleteros, los ladrones, los violadores, los corruptos, tuvieran un paro indefinido.

Es una utopía, lo sé.

Pero podemos negociar alternativas. Por ejemplo, en adición al Día Sin Carro hacer el día sin muerto: “Hoy habrá día sin muerto en las principales ciudades del país”.

O que por lo menos hubiera un pico y placa de muertos por municipio: hoy le toca día sin muerto a todos los municipios que comiencen con las letras b, c y m.

Ok, sigue siendo utópico. 

Pero qué tal si lanzamos una campaña de incentivos algo así como:

“Señor sicario, Señor Fletero, si usted no desea trabajar hoy lo esperamos en el parque de la caña con su familia, habrá rifas y entrega de tiquetes a San Andrés para quienes entreguen sus armas. Por la entrega de 6 balas reclame un mercado y si entrega 9 balas una visita a un spa.”

Creo que si se le entregara un millón de pesos a cada persona que entregara un arma de fuego se haría más por la vida que ese mismo millón gastado en ridículas cuñas radiales diciendo que las matas son las que matan.

La violencia viene en gran parte de la desigualdad, los paros vienen de quienes no tienen y quieren más.  En sociedades con más igualdad económica los humanos nos comportamos de forma mucho menos violenta, la riqueza no sólo está en las vitrinas y todos tienen lo básico,

propician mucho más emprendimiento y creatividad, permiten un clima de fraternidad y de creación de capital social que  las desigualdades no permiten.

¿Cómo hacer de nuestras ciudades territorios sin violencia? ¿Cómo  hacer para que el mercado no acabe con la vida?

Esas preguntas debemos resolverlas cuanto antes, de lo contrario nos enfrentaremos a un colapso social y a un quiebre de las estructuras tradicionales del establecimiento, debido a la cantidad de demandas insatisfechas que habrá en el futuro,  y que sin duda iniciará con paros.

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