Paz-ienza

Paz-ienza

Jonathan Rodríguez

Jonathan Rodríguez

Durante los últimos años en el país se respira un aire de cambio y positivismo, el cual está motivado por el avance y desarrollo de herramientas, tanto tecnológicas como empresariales, que nos permiten soñar con alcanzar el status de primer mundo, acercándonos a realidades que se pensaban distantes pero que ahora se suponen asequibles, un ejemplo de esto es el ámbito deportivo en el que conseguimos logros a una velocidad impresionante.

Sin embargo cuando se camina en la calle, y se escucha al ciudadano común, podemos darnos cuenta que estos logros no son suficientes, y que el colombiano de a pie sigue inconforme, se conserva una sensación de fatalidad,  esperando que en cualquier momento ocurra lo peor, y se vive haciendo memoria  del viejo dicho “de eso tan bueno, no dan tanto”.

Si uno se pone a pensar y le busca la razones a esta singularidad, se da cuenta que el asunto radica en que hemos vivido en un país con más años de guerra que de independencia, y que cada 30 o 40 años ocurre un magnicidio o una tragedia nacional, por esto, es apenas natural que no haya tranquilidad absoluta entre nuestros compatriotas.

Es sabido por todos que el país no está bien del todo, y se atraviesan crisis importantes, hay que rescatar la disposición del gobierno nacional para tratar un tema tan delicado, como es el proceso de paz y sentarse a dialogar con los “señores” de las FARC en vez de solamente continuar con la prolongación de la guerra,  es un hecho meritorio en sí mismo, no podemos dejarnos engañar por lo protocolario del tema.

Hay que saber que aún no se ha logrado nada, ni siquiera acuerdos preliminares, y tampoco nos podemos confiar de la palabra puesta a la opinión pública,  ya que la palabra no va ligada con los hechos, y de esto somos testigos todos, las FARC  en medio de todo un proceso para la paz, sigue secuestrando, extorsionando y asesinando colombianos.

Algunos tienden a criticar que se esté negociando algo que constitucionalmente se reconoce como un derecho fundamental, pero si uno se va a la historia, la palabra en si misma está relacionada con pactos (PAZ en latín es PAX, y tiene la misma raíz que “pacto”), y debemos ser conscientes que un rival de 50 años de historia no es cualquier rival, de esta forma se le da la derecha al gobierno, dejar la estrategia militar en segundo plano supuso un gran cambio en la manera en cómo se veía el país, en vez de campo minado y cuartel de batalla, a un territorio compuesto de riqueza ambiental y con culturas riquísimas que merecen ser preservadas.

Aún no tenemos resultados concretos, pero luego de 8 años de plomo y falsos positivos, es una buena noticia que se estén buscando otras vías al conflicto armado, el tiempo nos dirá si conseguimos el objetivo por el cual nuestro pueblo lleva clamando tantos años, y que entendamos de una vez por todas que al final la violencia solo genera más violencia.

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