¿Profesionales?

¿Profesionales?

Kelly Jhohana LondoñoNo ponga sus anhelos en el baloto

Buenos días, la siguiente columna va dirigida a los jóvenes universitarios que aún no saben qué hacer con su vida. Sí, leyeron bien,  para  los que no tienen ni idea que harán cuando tengan el diploma de cartón en las manos, el pedazo de papel que nos vale trasnochadas, fines de semana encerrados en casa y ojeras del tamaño del monte Everest

Cuando escogí la carrera que iba a definir mi futuro lo hice sin dudar. Quería estar delante de una cámara: luciendo la última moda, entrevistando a Johnny Depp (quien se enamoraría de mis piernas bronceadas y tonificadas).  Ese era mi sueño, así veía mi futuro.  Han pasado tres años, de mi viaje entre las nubes, y saben qué: ahora estoy viajando, pero a pie y pata como las garrapatas. De ese pensamiento no queda sino un recuerdo. Muchos dirán, “No abandones tu sueño, lucha hasta lograrlo”. El problema es que cuando maduras te das cuenta de que lo que soñabas, de adolescente, no es lo que quieres para tu vida.  En cierto momento, te bajan de la nube en la que volabas. También  sucede en la  vida sentimental, familiar y social.

La  cuestión es, ¿qué voy a hacer? Su carrera le ofrece puertas que puede abrir, puede decidir cuál de ellas cruzar.  Mi querido amigo, sino tiene las llaves de la experiencia, ese pequeño factor al cual usted no le para bolas, le recomiendo algo, busque formar su futuro desde ahora. No espere su grado para lanzarse al mundo y ahora sí mirar para qué es bueno, explore las posibilidades que tiene y al mismo tiempo vaya sumando puntos para su hoja de vida, tome cursos de inglés, capacítese, aprenda, esfuércese en sus trabajos, destáquese y sobre todo haga buenas amistades.

Esta carreta tal vez se la hayan dicho cientos de veces, pero yo se la repito para que se mosquee. Mire, lo que usted quería de pequeño no es tan fácil, no sueñe con salir de la Universidad y ser el jefe, ganar millones y tener un mansión de  la noche a la mañana; con poner un pie afuera y estar recibiendo tantas propuestas de trabajo, que no sabrá ni cuál aceptar;  no ponga sus anhelos en el baloto. Mejor aún,  averigüe en dónde puede trabajar durante las vacaciones; en qué proyecto puede invertir su tiempo libre (semilleros de investigación, grupos estudiantiles, monitorías), de paso averigua en qué se destaca o qué le sirve para su futuro

¡Hágame caso!  ¡Mejoremos este país con profesionales integrales, que estén en la capacidad de ayudar a desarrollar una comunidad con valores y  principios. Profesionales que no se dejen meter los dedos a la boca, que sean productivos y ayuden a mejorar la calidad de vida de todo un país!

 

 

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