Proyecto: El trabajo preferido

Proyecto: El trabajo preferido

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Por Juan Manuel Rodríguez B.
@Vieleicht

Nuevamente acudo a los eruditos de la RAE para que me rescaten del abismo de la ignorancia lingüística.

Entre las cinco definiciones que presenta la palabra Proyecto, la que considero que más aplica para el punto que quiero tratar es, “Planta y disposición que se forma para la ejecución de algo de importancia.”…

―“Hola  ¿Cómo has estado?” ― Le dice un amigo al otro.

― “Bien. Entré a trabajar en “Inversiones coquito” desde hace un mes” ― Le responde el segundo.

― “Que bien te felicito hombre, y  ¿qué te toca hacer exactamente?” ― Contrapregunta el primero

― “Manejar proyectos” ― Le responde el otro. Quien seguramente llevará la conversación hacia cualquier tema diferente al trabajo.

Me imagino que todos hemos tenido alguna conversación similar e interpretado cualquiera de los dos papeles. En realidad podemos tener un trabajo repetitivo, monótono, que no nos exige ningún tipo de planeación, pero esto no importa, y resulta necesario hacer creer a los demás que estamos involucrados o liderando un proyecto importante.

Es que a la larga, un “proyecto” no dejará de ser engañoso, pues puede ser cualquier acción que nos lleve de un estado X a uno Y: Hacer una torta, comernos una porción de la misma, patear una piedrita por el andén, hacer una carrera imaginaria con esa persona que va caminando al lado nuestro por la calle, realizar la planeación financiera de una empresa, leer un libro. Una lista de nunca acabar.

El punto es que muchas veces nos refugiamos en esa palabra porque queremos sentir que ejecutamos algo de importancia. Y  ¿qué es algo importante?  Nada más que un imaginario colectivo, pues al igual que el éxito, definir qué es y qué no es importante, es algo completamente subjetivo.

Nunca sabremos, por ejemplo, lo importante que es para una persona mirar pal’ techo y para otra  trabajar más de 12 horas seguidas. Al igual que nunca sabremos qué significa la palabra proyecto para cada persona, pues intentar llegar a un consenso sobre su definición sería cosa de locos.

Creo que debemos quitarle ese halo de importancia a los “proyectos”, y más bien admitir cuando nuestro trabajo no está relacionado con ninguno. Parece que hoy en día, el no trabajar en un proyecto es pecado, al igual que no ser creativos o líderes, conceptos que al igual que el de proyecto pueden ser tan simples o complicados según queramos.

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