Que no me salga un Beibicitup

Que no me salga un Beibicitup

No soy de las mujeres que se visualiza como mamá, pues soy egoísta y me gusta imaginarme en un futuro  con tiempo sólo para mí.  Además como  ambientalista siempre afirmo que para cuidar al medio no sólo hay que cerrar la llave mientras te cepillas, sino abstenerse de traer al mundo más boquitas que cepillar.

Pero si llegara a meter la pata u otra cosa y tuviera más resignación que remedio, procuraría que mi descendiente no se identificara con estas nuevas generaciones, que para mí son la mayoría de los actuales menores de edad y algunos de mi edad, que no se dan cuenta del transcurrir del tiempo hasta que participan en una promoción de galletas y descubren que la página web les pide el nombre del papito y la mamita.

Y aunque en este momento me dejen de leer las fresitas, los reguetoneritos, emos, y  todos aquellos que sólo conocen la ruta del colegio a la casa  de la casa al centro comercial y del centro comercial a los dos únicos sitios nocturnos que no han clausurado por dejarlos entrar. A esos que cuando se sienten incómodos aparentan hacer algo por el celular, cuando  sabemos que no son capaces de mirar a los ojos o afrontar la situación.

Sí, ustedes que ocultan su verdadera personalidad debajo de las marcas de ropas o los letreros en inglés de sus camisas que la mayoría ni entienden o comparten. Pues no  me van a decir que disfrutaron el triunfo de los Yankees de NY en el 98 o hicieron atletismo en la universidad de Harvard, porque eso es lo que nos indican  algunas de sus prendas.

Yo solo quiero que mi criatura independiente de su estrato y la inclinación por la moda de su época,  tenga una percepción más grande de  la ciudad y conozca entre otras cosas escenarios deportivos, teatros, centros culturales, bibliotecas donde también podrá hacer locha, reír, asombrarse  e incluso gritar y bailar.

Que tenga el suficiente carácter para caminar por el centro esquivando carros, personas, animales, animales de personas, y no termine secuestrado por un vendedor de tenis que promete de todo sin compromiso,  sin factura, sin garantía.  Que se pueda comer algo típico sin complicarse o avergonzarse, y si va usar una camisa en inglés que sea algo como “Colombia survived the Uribe holocaust”.

Es decir que mi pequeñuelo  sea un verdadero ciudadano, que conozca, se goce, no le tema a su ciudad; aunque como la vida es hemorroide es decir anómala, puede que me salga con tantas inseguridades que se transformen en gadgets que comprar, además la mayoría sabemos que no somos el ideal reflejo de nuestros padres y siempre nos están queriendo con un  “a pesar de”; así que un feliz día atrasado para todos los padres que hacen el mejor esfuerzo pero que no les salga con tantos defectos.

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