Salir con

Salir con

Salir

Frecuentar, por motivos amorosos o amistosos, el trato de otra persona, fuera de su domicilio.

(Acepción # 23 del Diccionario de la RAE)

Uno de los más fuertes estrellones afectivos que me he pegado, de esos que si tuviéramos un seguro de accidentes del corazón me habría indemnizado por pérdida total, fue el día en entendí el significado de la expresión “salir con alguien”. Yo, de otra ciudad, joven para las experiencias del amor y lento con las dobles intenciones de las palabras, no la había escuchado, y tuve que entenderla haciendo honor al antiguo refrán que dice “la letra con sangre entra”.

La mujer de mi vida (una de los tantas que la ilusión construye) valoraba mis detalles y cariño y compartía su amistad, pero no le interesaba de lleno. Una noche que la invité a salir conmigo me dijo: “voy a salir con Fulanito”. Mi inocencia entendió el significado literal de la frase, así que no me preocupó en lo más absoluto. Sin el menor asomo de celos, comprendí que esa noche “saldría con” alguien a comer y que eso no entorpecería mis esperanzados planes con ella.

Pero yo no estaba en sus planes, así que en otras muchas ocasiones más ella me decía que iba a “salir con” el mismo Fulanito. Como yo estaba en plan de cacería, tragándome las ganas de salir de la categoría “amigo”, no podía reclamar lo que no era mío, su atención, y seguí amándola en el silencio de un enamorado. Siempre me lo dijo, “estoy saliendo con Fulanito”, pero yo no comprendía los alcances de tal relación: ese otro era un igual a mí que tenía las mismas oportunidades de ganar en cada “salida con” ella.

Un día llegué a su casa en una ocasión especial (día del amor y la amistad, creo, no recuerdo), y el tal Fulanito estaba con ella. Mi indignación se alborotó y le pregunté por qué iba a salir con él esa noche y no conmigo. Cuando me dijo, “él es mi pareja”, las neuronas que estaban aisladas comenzaron a tejer relaciones en cámara lenta, y las heridas comenzaron a abrirse. Me consolaba diciéndome “yo te dije que estaba saliendo con Fulanito, no te lo he ocultado”, pero yo ya me estaba muriendo por dentro.

No sé cuánto tiempo pasé con tal malentendido retórico, pero dolió como toda una vida cuando ella me explicó que salir con alguien es darse besitos y otras cositas ricas más. La ignorancia había hecho de las suyas, y en un terreno tan sensible como el de las relaciones interpersonales. Cuánto dolía saber un poco de letras pero absolutamente nada de las conjugaciones del amor.

¿Cuál es la diferencia entre ese estado transitorio de relacionamiento y el de noviazgo? Aún no lo sé. La comunicación es definitiva para no “salir con” un chorro de lágrimas por otra persona que ya tiene dueño y sin título oficial (novia, amante, amiga, esposa) de nada. Las palabras literales y figuradas no son suficientes para expresar sentimientos, emociones y pensamientos a la persona amada. Hay que actuar, hacer algo: ¡consultar con frecuencia el diccionario!

Con las que “salgo”…

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