Seamos binarios

Seamos binarios

Seamos binarios

El ser humano como un conjunto de cuerpo y mente. Una “máquina” sumamente compleja. Nuestro cerebro, con su infinidad de neuronas, conexiones y comandos, al parecer nunca podrá ser descifrado en su totalidad, ni igualado en su capacidad de análisis, por ningún tipo de computadora. Cada uno de nosotros es una especie de mecanismo andante casi perfecto, que contiene aproximadamente 80 billones de células. Por ejemplo, en un gesto tan sencillo como un saludo, utilizamos aproximadamente 100 músculos, sin contar todas las emociones que pueden estar involucradas.

Pero ¿podemos soportar tal nivel de complejidad? Parece ser que a medida que pasa nuestro tiempo en este planeta; cada vez nos cuesta más relacionarnos con las demás personas y vivir de una manera más tranquila.

No pretendo decir que nuestra existencia sea un error, pero creo que sería mucho mejor si muchas de nuestras decisiones fueran exclusivamente binarias, en vez de ese amplio abanico de posibilidades al que nos enfrentamos cuando cualquier evento, situación o problema se nos presenta. Considero entonces que es justo ahí cuando fallamos como súper máquinas, pues según estudios psicológicos dichas situaciones de decisión, conllevan a un estado de insatisfacción continua, de estrés y ansiedad, los cuales deterioran nuestra calidad de vida.

A pesar de ser una máquina tan perfecta, al momento de decidir nos ahogamos en ese tipo de conversaciones a las que mí me gusta llamar “yo con yo”, y sobre analizamos cualquier tipo de idea o pensamiento y nos llenamos de dudas e inseguridades que nos enredan la cabeza y por ende nuestras vidas.

No resulta extraño que Isaac Asimov hubiera predicho que la psiquiatría sería la especialidad médica más importante en la actualidad. Tal vez esa capacidad avanzada de decisión con la que contamos, enfrentada a todos los desbarajustes de nuestra vida moderna, es el punto de partida de diferentes enfermedades mentales.

A manera de ejemplo sencillo, hoy fui a almorzar a una plazoleta de comidas de un centro comercial. Todavía es el momento en que no sé si el restaurante que escogí fue o no la mejor opción o si tal vez deje de comerme un plato mucho más rico o con el que hubiera quedado más satisfecho.

Tal vez la respuesta para vivir mejor se encuentra en lo binario: Si/no, blanco/negro, prendido/apagado, vacío/lleno, gordo/flaco, pobre/rico, solo/acompañado, Triste/Feliz, 1/0, Loco/cuerdo, lindo/feo, Misionero/Cucharita, soltero/comprometido, Empleado/Desempleado, chicha/limonada, etc., pues, al parecer, cualquiera de esas dos opciones que tenemos a la mano, representan un extremo y un todo al mismo tiempo, e independiente del concepto que se tenga de cada una, nos dan esa sensación de plenitud que rara vez encontramos cuando nos enfrentamos a demasiadas opciones.

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